“Si hubiese estado ahí esto no pasaba, yo los paraba” asegura Vicente. El hombre habla con tranquilidad de la tragedia, porque conoce el dolor de primera mano, después de la muerte de dos nietos y de haber cuidado a sus 11 hijos solo. Es uno de esos patriarcas de campo que todavía quedan y como tal se muestra entero, pero también afloja y dice que quiere bajar los brazos “agarrar a los más chicos e irme a otro lado”.
Lo único que lo sostiene, insiste, es que se haga justicia. Que su hijo pague por lo que hizo, pero que también “vaya presa esa mujer, porque si no mis hijas las van a ir a buscar”. Se refiere a la esposa de William, quien supuestamente tuvo una relación con Cristian, el fallecido.
En medio del momento más oscuro de la familia, tanto para Vicente como para Noelia, la hermana que acudió también a la entrevista, la mayor responsable es la mujer, tercera en discordia, que generó la enemistad entre los hermanos. “Si ella hubiese sido más mujer esto no hubiera pasado”, opina la hermana de los jóvenes. “Ella lo buscaba a mi hijo Cristian, yo vi en el teléfono los mensajes y se lo dejamos a la policía para que lo periten. No lo dejaba en paz ni cuando se iba a trabajar” agregó Vicente.
Para Noelia y sus hermanos hay otra prueba que compromete a la mujer, ya que están convencidos de que ese 8 julio William y su esposa fueron “buscando hacer una macana” a la humilde casa de 25 de Mayo. “Ella me apartó, cuando ya se había ido mi papá, y me dijo que el Cristian se la iba a mandar”, relata la joven. Tanto para ella como para Vicente esto es prueba de que “venían los dos pensando en hacer algo”, según agregó el padre.
Incluso, según la hermana de los jóvenes, la última vez que la vieron estaba en la plaza de Santa Rosa riéndose. “No hice nada por el viejo, pero ella tiene tanta culpa como mi hermano”, explica Noelia.
Cómo fue el fatídico domingo
Si bien los Paredes son 11 hermanos, el padre y varios sobrinos, ese día se habían reunido Patricia, Noelia, William y su mujer, Cristian y Vicente para festejar el cumpleaños de uno de los nietos del hombre. El patriarca había decidido hacer un asado, con mucho esfuerzo, para que el festejo no pasara desapercibido, y en eso estaban con cierta tranquilidad hasta las 16.
Fue a esa hora cuando Vicente tuvo que salir, algo que para él mismo fue clave para que se desatara la tragedia. Antes, los hermanos no habían discutido e incluso el padre de ambos desconocía de la discordia y la supuesta infidelidad. Incluso Cristian, el que luego falleció, había estado jugueteando con un cuchillo pero su padre le advirtió que lo dejara encima de un aparador. En un primer momento el joven hizo caso, pero luego lo guardó en su cinturón, como por lo general lo hacía. “Él usaba el cuchillo ahí porque era gauchito, pero nunca se peleaba con nadie”, cuenta el padre.
William llegó tarde al almuerzo, poco antes de que Vicente tuviera que salir a la casa de unos conocidos. Fue, según cuenta Noelia, pocos después de la salida del padre que empezó la discusión.
“William le buscó la boca, empezó a echarle en cara que lo había engañado. Cristian le contestó que ella lo buscó, que él no iba a quedar de maricón diciéndole que no”, recuerda la hermana, menor que ambos, madre de mellizos y que en enero perdió a su tercera hija. Con ese entredicho empezó la pelea, los hermanos comenzaron a golpearse y Patricia intentó separarlos.
Vicente no estaba en la pelea, pero sus hijas le contaron con detalle lo que pasó. Para contarlo se para y hace la representación del golpe final de uno de sus hijos al otro. “El que está preso le tiró un ladrillo al finado, el William se agachó y se dio vuelta y el otro lo primereó, le sacó el cuchillo que tenía en el cinto y se lo clavó en la espalda”, relata. Tras eso se sienta otra vez, con tristeza y resume el final: “no pudieron hacer nada, le pegó en un pulmón o algo así y se murió en los brazos de mi otra hija, la Patricia. Me llamaron para decirme que hubo un problema, pero cuando llegué ya se había muerto”.
William escapó apenas le asestó al golpe a su hermano y no supo hasta horas después, cuando estaba detenido, que su hermano había muerto tras esa única puñalada. Para su familia la intención no era matarlo, pero igual para Vicente su hijo tiene que pagar por lo que hizo. “Porque eso no se hace. Además estaba sano, no había tomado alcohol ni nada. El otro sí”, explica. Noelia se suma y aclara que Cristian sí había tomado “lo pilló débil”.
Quiénes eran William y Cristian
Los hermanos Paredes eran Patricia, Gabriela, Fabiana, Cristian y Mariana (mellizos), Fátima, Noelia, William, Alessandra, Brian y Ariadna. Con Vicente, quien hace 8 años se separó y obtuvo la tenencia de todos sus hijos, sólo vivían los más chicos, Cristian y Noelia, además de los mellizos de ella.
William, quien fue procesado por homicidio culposo, siempre fue el rebelde de la familia. Su padre y su hermana aseguran que siempre intentó “madrugar” a otros y buscaba pelea. “Lo tuve que echar tres veces de la casa”, cuenta Vicente, “porque se quería pelear conmigo y con los hermanos”. Esa fue la misma razón por la que lo sacaron de la escuela, ya que peleaba con sus compañeros de la escuela. Aun así, para Vicente lo peor llegó cuando se puso en pareja con la mujer por la que terminó matando. “Cambió los últimos tres años”, resume el padre.
Cristian, por otro lado, era más de su casa. El Bichito, como le decían sus hermanos, era amante del campo. El más “gauchito” de la familia, como insiste su hermana. Tiene una hermana melliza, pero la que siempre lo mañoseó fue Patricia, la mayor de los 11 hermanos. Fue en los brazos de ella donde murió, tras la puñalada de su hermano menor, y pidiendo que llamaran “al papi”.