La señora Cáceres vivió una noche de espanto. Fue increpada por tres delincuentes en su propia casa y hasta fue baleada en su mano. Estuvo al borde de la muerte y de milagro otra bala no tuvo como destino su estómago gracias a una puerta que desvió el impacto. “Nunca me pasó, es algo horrible, estoy muy asustada”, disparó.
Hacía quince minutos que había llegado a su casa ubicada en el barrio Juana Manso,de Rawson, junto a su marido, cuando comenzó la pesadilla. Según cuenta la mujer, se dedican en la venta de ropa y ese dato quizás despertó el motivo del robo. “Me dedico a esto, compro y vendo ropa, tengo un plan y de ahí subsistimos. Rara vez manejo plata, pero ellos (ladrones) vinieron por eso”, dijo.
El hecho fue muy rápido, los delincuentes golpearon a la puerta y ella -confiada- abrió. Nunca creyó que del otro lado habían tres personas armadas intentando ingresar y llevarse sus pertenencias. En ese momento, la víctima cuenta que le empezaron a gritar: “Abrí hija de puta (SIC), dame la plata”.
Enseguida cerró la puerta y dos disparos impactaron contra ella y uno de los delincuentes, ofuscado por la resistencia, metió la mano y disparó adentro de la casa. “Agradezco que justo no estaba ni la beba y el resto de mi familia de ese lado al que apuntó. Cualquiera podría haber recibido el balazo”, agregó.
La inseguridad en su barrio es constante, dice, y ella no es la primera víctima en su familia de un ataque. Es que contó que su hija fue manoseada por un sujeto mayor de edad, cuando volvía de bailar. “Justo en el pasillo, antes de subir, un hombre la amenazó con un cuchillo y la manoseó”, detalló.
“Mis hijos no pueden vivir esto, es algo horrible, Me voy a ir de aquí”, sentenció todavía asustada por lo que vivió.