Tras conocerse el procesamiento del cura acusado por abuso sexual en perjuicio de sus tres sobrinos, Walter Bustos, quien permanece detenido en el Penal de Chimbas y allí continuará hasta el inicio del juicio, trascendió una prueba clave en la investigación que no sólo devela los gustos sexuales del sacerdote sino también perjudica su imagen como representante de la Iglesia Católica.
Es que el fiscal que instruye la causa, Daniel Galvani, le comentó a Canal 8 que el religioso quedó al descubierto después de que le peritaran el celular, donde encontraron la visita a diversas páginas con contenido pornográfico. "Llegó un informe de Delitos Complejos donde dice que han encontrado varias imágenes de material pornográfico extraído del celular del sacerdote. Tres páginas de contenido pornográfico eran las consultadas a través de ese celular", sostuvo.
Según pudo saber Tiempo de San Juan, a través de fuentes allegadas, el materia pornográfico que consumía Bustos desde su celular sería de preferencia homosexual.
Desde un principio, se sospechó que el aparato telefónico podría arrojar indicios y por ello se desencadenaron una serie de hechos en los que finalmente los investigadores dieron con el móvil. Cuando se presentó en la sede de la Central de Policía para ser detenido, entre sus pertenencias, Bustos no contaba con su celular y dio argumentos no del todo convincentes. Por ese motivo, el juez ordenó allanar el domicilio del cura aunque no tuvo éxito y no lo encontró. Al día siguiente, fue su abogado defensor quien lo llevó hasta el juzgado para que sea parte de la causa.
Ahora, el religioso que fue procesado por abuso sexual gravemente ultrajante doblemente agravado por su condición de ministro de culto y por el daño en la salud de menores que son sus familiares no sólo enfrenta los cargos penales que se dirimen en la justicia ordinaria sino también los morales. Desde el Arzobispado, cuando estalló el escándalo, decidieron sacarlo de sus funciones y servicios como párroco en Angaco hasta tanto se resolviera la causa.
Si bien un juez, en este caso Guillermo Adárvez del Tercer Juzgado de Instrucción, con elementos de convicción suficientes lo encontró culpable del delito, todavía resta una instancia más en la que la presunción de inocencia seguirá vigente: en el juicio. El detenido puede apelar el fallo y esperar que la Cámara Penal intervenga. La misma tiene dos opciones, desestimar el pedido y ratificar la determinación del juez o bien revertirlo y que el caso se siga investigando en manos de otro juzgado; caso contrario, iría derecho a juicio.
Con el trayecto claro del destino del acusado en la justicia penal sanjuanina, se desconoce qué rumbo tomará su situación en la Iglesia puertas adentro, ya que -en este tipo de casos- la misma institución eclesiástica desarrolla su propia investigación según los estándares del derecho canónico.