Luego de que trascendiera el asesinato de un policía sanjuanino, Jesús Porres, agente de Protección Ciudadana del municipio bonaerense de San Martín, acribillado por una banda de narcos, se convirtió en el tercer caso de un efectivo muerto en funciones.
La muerte del agente Félix Salinas, en febrero del 2000, fue uno de los hechos que conmocionó a San Juan y su conexión con el último episodio es aún mayor pues también tenía un hermano policía, tal y como es el caso de Porres, cuyos familiares directos se desempeñan en la fuerza policial de la provincia.
En aquella oportunidad, Salinas murió de un disparo a plena luz del día en el barrio Bancario de Desamparados, cuando la vocación le quitó la vida. Salinas estaba de franco y se encontró con un robo; tras perseguir a los delincuentes, uno de los ladrones sacó un arma calibre 22 y en una distancia no mayor a dos o tres metros le descerrajó un disparó que le dio al joven en plena zona del corazón. Salinas se desplomó en el suelo y los criminales huyeron de inmediato del lugar.
Su hermano también era policía y al igual que él jugaba al fútbol en el Club Del Bono, mientras que el fallecido lo hacía en Sportivo Desamparados. Por su parte, la última víctima y padre de cinco hijos tenía dos hermanos en funciones en la fuerza policial sanjuanina, el cabo Ricardo Porres y el cabo Juan Porres.
El otro suceso de características similares y todavía anterior a los mencionados fue el crimen del oficial Miguel Ángel Soria, quien murió en manos de la banda del "Alvarito", en el año 1988.
En ese momento, el inspector Soria ejercía su tarea como adicional de seguridad en Industrias Chirino y durante la madrugada del 11 de enero de 1988 tuvo una terrible muerte, después de haber sido golpeado brutalmente por los integrantes de la banda de delincuentes fue fusilado por la espalda para luego ser tirado en el Río San Juan y nunca más se encontrara su cuerpo.