Eran 21.30 del lunes cuando la chica, que pidió no ser identificada y esperaba el colectivo, subió a un Renault Clío cuatro puertas negro en la puerta de la Comisaría 5ta, frente a la Plaza de Santa Lucía, que le ofreció el servicio de remis. "Cuando me subí me di cuenta que había algo raro porque el chofer tenía un asiento para bebé atrás, así que le pregunté si era realmente un remisero", contó la víctima a Tiempo de San Juan.
La joven tenía la intención de ir hasta 9 de Julio, donde la esperaba su familia pero el viaje se convirtió en un infierno. Según contó, el hombre se negó a decirle realmente si era remisero y mintió con su apellido y procedencia.
"Me extrañaron muchas cosas y le pregunté si era un remis. Le pregunté por qué llevaba butaca de niños y me dijo que tenía un hijo. Me dijo que era de apellido Barrios y que vivía cerca de la plaza de 9 de Julio, pero estaba nervioso y obvio que era mentira porque después me dijo que vivía en Santa Lucía", agregó.
Cuando la joven se dio cuenta que podía estar en peligro agarró su celular y empezó a escribirle a un grupo de amigas: "auto negro" "hombre de 31 o 32 años", eran algunas de las palabras que enviaba alertando a sus allegadas.
A pesar del pánico del momento, comenzó a grabar parte de la conversación con el hombre. "Le volví a preguntar si era remisero y me contestó: `te voy a decir la verdad, no soy remisero, hago esto porque estoy al pedo y me he peleado con la madre de mi hijo. Salgo a andar en el auto porque estoy mal`. Ahí me dijo que hiciéramos algo, que rompa la rutina, y yo le dije que no, que mi familia me esperaba, que me dejara bajar del auto. Pero insistió en llevarme y me dijo que me llevaba gratis", relató la chica.
Pero el acosador se dio cuenta, a través del vidrio de la ventana del auto, que la joven lo estaba grabando y cambió de postura."Se dio cuenta y me dijo que no tuviera miedo, que no me iba a hacer nada. Yo le contesté que cómo no iba a tener miedo si me mintió".
En medio del viaje, el chofer aprovechándose del miedo de la pasajera, hizo como que iba a colocarle el cinturón de seguridad y la manoseó.
"Le dije : ¡no, pará, qué hacés!. Dejame acá en la comisaría de Las Chacritas por favor. Ya estábamos llegando y quería bajarme urgente. La verdad es que tenía miedo de reaccionar agresivamente, capaz me pegaba una trompada o me dormía. No sé, traté de serenarme y actuar lo más tranquila posible", explicó.
Pero la pesadilla no terminó ahí: "Pasó de largo y no se paró en la comisaría. Le dije que me dejara bajar. Cuando bajo, me advirtió `bajá y mirá para adelante`. La verdad que fueron las horas más terribles de mi vida, pensé que terminaba mal. Él tenía las peores intenciones pero como se dio cuenta que lo había grabado, que había avisado, me dejó bajar", contó, aún shockeada la piba.
Al otro día, la muchacha intentó hacer la denuncia policial en la Comisaría 5ta pero no se la recibieron porque no tenía datos certeros. "Me dijeron que sin el nombre y patente del auto no podían recibirme la denuncia. Yo la quise hacer para que no le pase a nadie más. Es común en la gente del interior subirse a los remises `truchos`. Es algo normal porque a veces tenés que esperar hasta dos horas que pase tu colectivo. Pero lo que viví con esto fue un infierno, ojalá no le pase a nadie", relató.