Cada vez que se ven las luces altas, características de los
colectivos, los familiares se paran y se acercan al andén o el cordón de la
calle. Algunos tienen más suerte, pudieron comunicarse con los chicos que
viajaron y saben que vienen en camino. Otros fueron hasta el lugar de la
despedida con la esperanza de verlos bajar de cualquier colectivo, a la hora
que sea.
Así vivían la espera los padres, hermanos, tíos y amigos de
los que se fueron a Olavarría a ver el recital del Indio Solari. La gran
mayoría no pudo comunicarse con los chicos desde que se enteraron de la mala
noticia en los medios de comunicación: la misa ricotera, la fiesta más esperada, había terminado en tragedia.
Las primeras horas fueron las más angustiantes, coincidieron,
cuando comenzaron a circular las primeras versiones que hablaban de una
avalancha y "varios muertos”. En ese momento el fantasma de Cromañón se metió
en todas las casas argentinas, sobre todo en las casas en las que había alguien
que estaba en el campo.
A pesar de que la información se aclaró con las horas, y se supo que las víctimas fatales eran dos y ninguno sanjuanino, la
falta de comunicación mantuvo intranquilos a los que esperaban a los viajeros.
Es que casi todos pasaron muchas horas sin saber nada de los que estaban allá.
Las redes caídas, la falta de batería y hasta los robos dejaron a muchos
incomunicados y a sus seres queridos en la angustia.
Muchos lo solucionaron y en el camino o antes de salir
pudieron enviar el mensaje o hacer la llamada salvadora: "estamos bien, vamos
saliendo”. Otros en cambio, a las 23 del domingo, cuando ya había pasado un día
completo del recital seguían sin poder comunicarse. Esos eran los que esperaban
con más angustia.
"Ella es mi sobrina, ¿la vieron allá?”
Cuando los chicos llegaban, los primeros en salir a su
encuentro eran sus familiares. El abrazo, a veces el reto por la falta de
organización eran moneda corriente. Pero el alivio y la alegría a veces se veía
interrumpido por la urgencia de los que todavía esperaban.
"Ella es mi sobrina, ¿la vieron allá?” le preguntó una mujer
a un grupo de chicas que recién llegaban. No era la única, muchos aprovechaban
a los recién llegados para intentar conseguir un dato más, una ayuda para pasar
la angustia, la esperanza de que los vieron bien y en camino.
Los colectivos rotos, otro factor que restó
Mientras a veces la salida tarde desde Olavarría o la falta
de organización era la causa de la tardanza, en otros casos fueron fallas
técnicas las que dilataron el reencuentro de los chicos con sus familiares. Al
menos 3 colectivos que salieron hacia la provincia sufrieron desperfectos antes
de llegar, según contaron los familiares en la terminal.