La familia de Juan Cabaña busca entender qué le pasó al hombre de 56 años, que apareció en el costado de la calle, con signos de haber sido atropellado y al borde de la muerte en la madrugada de este 24 de diciembre. Todo parece indicar que lo atropellaron y lo dejaron ahí, en la oscuridad y a punto de morir.
El hecho ocurrió entre las 2:30 y las 3 de la madrugada, en calle Quiroga a metros de General Acha, muy cerca de la casa de una de las hijas del hombre. Al parecer Juan pasó unas horas en la vivienda de Paula, esperando que llegara su hija, pero salió a comprar a un 24 horas cercanos. No saben si llegó al almacén o no, porque la historia del hombre sigue cuando lo encontraron poco después sobre el asfalto.
Fue un vecino el que, al pasar por el lugar, lo descubrió y le salvó la vida. Juan estaba a un costado y por la hora era apenas un bulto en la oscuridad. Aun así el hombre lo vio, se acercó para ver qué pasaba y lo reconoció. Rápidamente llamó a la Policía y la ambulancia, quienes lo atendieron y lo salvaron de morir ahogado con la sangre que ya llenaba uno de sus pulmones, que colapsó por el golpe.
La nuera del hombre, Nora Cai, explicó a Tiempo de San Juan que faltó muy poco para que Juan perdiera la vida en el lugar, ya que tenía heridas por todo el cuerpo. Ahora está internado en terapia intensiva del Hospital Rawson, donde lo mantienen con coma inducido mientras se recupera de una fractura en el rostro, el pulmón muy afectado y golpes que afectan sobre todo el pecho y la cabeza.
Los familiares creen que el choque se produjo cuando Juan Cabaña cruzaba calle Quiroga, tal vez para ir o ya volviendo del 24 horas. Al parecer, quien lo atropelló venía por General Acha y cuando dobló se encontró con el hombre y lo atropelló.
“Lo dejaron como un perro, no había vidrios en el lugar y por la cantidad de heridas parece que fue un auto, pero ni siquiera sabemos eso, porque nadie ha atestiguado”, relató Nora. Además, dijo que están buscando “testigos, para saber qué le pasó a mi suegro. Sabemos que no fue un robo, porque tenía el teléfono y la billetera”.