DETENIDOS Y EXCARCELADOS

Empresarios aceiteros, padre e hijo, caen por estafa

Los denunció un gerenciador que les vendió su producción de aceitunas y no le pagaron. La empresa está en cesación de pagos y concurso de acreedores. No descartan más denuncias. Por Gustavo Martínez Puga
domingo, 17 de diciembre de 2017 · 09:00

"Un abuso de confianza como modo de estafa". Ese delito es el que podrían haber cometido Ramón Enríque Fábregas y su hijo Juan Martín, titulares del directorio de la reconocida empresa aceitera "Esteban Fábregas", ubicada en Pocito.

Ramón Fábregas pasó cuatro días detenido a fines de noviembre y fue excarcelado. Su hijo Juan Martín pasó varios días siendo buscado por la Policía, el miércoles último se presentó a la justicia y fue excarcelado con una fianza real: puso un auto como garantía de que no se fugará. Ambos, padre e hijo, se abstuvieron de declarar, defendidos por el abogado Fernando Echegaray.

La fiscal Claudia Salica fue quien solicitó la detención de ambos, como así también el allanamiento que se realizó en la empresa, donde se secuestró documentación referida a la actividad contable (secuestraron un CPU, libros de actas de asambleas, balances, mails a los acreedores).

Por ahora hay una sola denuncia contra Fábregas, pero no descartan que más proveedores se sumen.

EL CASO

Juan Andrés Avellaneda es el representante de las empresas Servicio Generales Cuyo SRL, quien administra en San Juan la propiedad cultivada con olivos de la firma correntina Agrotécnica Intermatic. Ese gerenciador, asesorado por el abogado Mauricio Monserrat, fue quien los denunció en la división Defraudación y Estafas de la Policía de San Juan.

Fue porque recibió 100.000 pesos de contado por la "cosecha y acarreo" de su producción de aceitunas. Pero luego, cuando intentó cobrar los 700.000 pesos restantes, no le atendieron más el teléfono. Por ese motivo recurrió a las autoridades.

No es la primera vez que Avellaneda las vendía la producción a los Fábregas: la relación comercial venía de años. Antes les habría vendido una parte de lo cultivado y en ésta última operación los aceiteros se mostraron muy a gusto con la calidad de las aceitunas y le compraron todo el producido.

Pero cuando Avellaneda fue a intentar cobrar el primer cheque que le habían dado por toda la producción, se enteró que no tenía fondos.

Y luego también se enteró de que la empresa Fábregas estaba en un concurso preventivo de acreedores en el Primer Juzgado Comercial Especial, a cargo del juez Javier Vázquez.

Al atar cabos, el productor de aceitunas se habría sentido estafado en su buena fe: al parecer, cuando los Fábregas le dieron los cheques por toda su producción de aceitunas ya habrían sabido que no tenían el dinero para pagarle.

Justamente ese punto es el que está investigando el juez Benedicto Correa, del Quinto Juzgado de Instrucción.

Entre las medidas solicitadas por la fiscal Salica el 23 de noviembre también está el pedido de la causa del Primer Juzgado Comercial Especial, la que ya estaría en poder del juez Correa.

Ahora el juez Correa deberá resolver la situación procesal de los empresarios aceiteros.

 

 

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