Mariano Martin Bustos había caído una sola vez y no tenía condenas. A los 18 años tuvo el primer castigo en el sistema de flagrancia y ya fue enviado a prisión efectiva en el Penal de Chimbas durante 3 años y 3 meses, debido a que robó a mano armada a una mujer y su beba de 1 año y medio.
La condena la aplicó el juez Ricardo Grossi Graffigna, al aceptar la condena que habían acordado el fiscal Iván Grassi y el defensor oficial Alejandro Martín García.
En un principio el defensor oficial pretendió que, por la edad y por la falta de condenas, a Bustos se le otorgara la suspensión de juicio a prueba, es decir, hacer tareas comunitarias durante un tiempo y no cometer delitos. A cambio, no le quedaban registros penales.
Pero el fiscal Grassi se opuso. Argumentó la política criminal fijada por el Ministerio Público es de la no conceder ese tipo de beneficios a los detenidos cuando las víctimas son mujeres, niños o ancianos.
Bustos había robado a una mujer y su beba de 1 año y medio. Lo hizo usando un arma, la cual no tenía balas pero sí era apta para el disparo. Fue atrpado cuando escapaba con la notebook, la tablet y el celular de la madre y su beba.