En el requerimiento de elevación a juicio, Claudia Salica reveló detalles que no se conocían del caso y dijo que la situación de violencia familiar era una "Crónica de una muerte anunciada".
"Lo hasta aquí analizado da fundamente certero y contundente a la decisión de Moya de acabar con la vida de Turcumán, eligiendo o seleccionando un elemento idóneo como lo fue el cuchillo secuestrado; tanto por sus propias caraterísticas -punzocortante-, como por el modo en que fue utilizado -energía suficiente para atravesar el espacio intercostal del cuerpo del occiso-; fuerza tal que determinó el desprendimiento del mango respecto de la hoja". Esa es una de las conclusiones a las que arribó la fiscal Claudia Salica en su pedido de clausurar la investigación y elevar a juicio el caso del crimen de Alfredo Turcumán, ocurrido el 13 de junio de 2017, quien fue apuñalado en el corazón por su esposa.
La fiscal Salica pidió al juez Benedicto Correa que cierre la investigación contra Moya por el delito de "homicidio agravado por el vínculo", el cual, de ser encontrada culpable en el juicio por esa figura penal, podría costarle la pena de prisión perpetua.
Claudia Salica, Fiscal Correccional N° 5.
Para la representante del Ministerio Público no hay dudas de que la mujer quiso matar a su marido: "Moya emprendió un ataque contra su marido de forma deliberada con el objeto de causarle la muerte, aprovechando y valiéndose de un objeto letal, decidiendo asimismo el lugar donde lo acuchillaría, lo que lo dejaba claramente, con escasas posibilidades de defensa".
DE NOVELA
En uno de sus pasajes, la fiscal Salica detalló el ambiente de violencia familiar que había en el matrimonio; dijo desconocer por qué Turcumán seguía en esa relación y apeló al título de la novela de Gabriel García Márquez para definir la situación: "Todos los testimonios acá analizados dan cuenta de la constante violencia suscitada en el matrimonio, conducta de Moya que no solo ha primado en éste himeneo, sino también en las parejas anteriores, sirvase de ejemplo ilustrativo la clara declaración rendida por Olmedo; y lo propio manifestado por Ruarte. Los eventos de violencia no han dejado de ser percibidos por vecinos, por el Jefe de Turcumán; por compañeros de trabajo; ello lleva sin hesitación alguna a tornar absolutamente creíble el testimonio de la madre y de la hermana del occiso, quienes en forma congruente y categórica han relatado y detallado durante toda la instrucción, los padecimientos de Turcumán durante los meses de matrimonio con Moya. Así, en una suerte de "Crónica de una Muerte Anunciada", todo el contexto de Turcuman sabía y conocía de ello; sin embargo es claro que la decisión de Turcuman de permanecer en ese escenario fue una opción que escapa a éste análisis y dictamen Fiscal".
FRIALDAD
Otro dato que destacó la fiscal Salica fue la frialdad con la que Claudia Moya actuó en los instantes siguientes a meterle el cuchillazo a su marido: "La actitud de la imputada luego del hecho, permaneciendo ajena al llamado al 911, probablemente mirando como la víctima intentaba buscar ayuda, accediendo al llamado cuando evidentemente el estado agonizante de Turcuman había tomado estado notorio (es decir escuchado por una operadora del 911); no aparece como la de alguien que no quería causar la muerte de su pareja. A esto además, podría sumarse el hecho que el difunto fue trasladado al hospital por la ambulancia; llegando luego del evento Moya en compañía de Carlos Gutierrez (alias el Chato)".
LA PENA
Ante ese cuadro, la fiscal Salida pidió al juez Correa el requerimiento de elevación a juicio por el delito configurado en el artículo 80, inciso 1, del Código Penal Argentino.