La División Bomberos de la Policía de San Juan ya elevó el informe final de la pericia realizada luego del incendio en la bodega Duc de Saint Remy el pasado 12 de mayo: el fuego se inició de forma intencional.
A las 5 de la madrugada, con papeles y basura, alguien encendió el fuego justo en la base de uno de los toneles de roble francés que había en la bodega. La sequedad de la madera, después de años en desuso, hizo que ardiera muy rápido y propagara las llamas a los otros 7 toneles de 10.000 litros de capacidad, la última reliquia que quedaba de la gloriosa bodega.
El comisario Juan Guzmán, a cargo de la jefatura de la dependencia, dijo que no encontraron restos de combustible, es decir que el fuego se inició simplemente con algunos palos y papeles. No hacía falta más.
"Los daños fueron del 100 % de la nave, más allá de que no había muebles, se quemaron todos los toneles y se perdió el techo. Se decía que había un indigente pero cuando llegamos no había nadie en la zona. Y al menos mientras el cuerpo de Bomberos estuvo trabajando, no se presentó ningún responsable del lugar", dijo Guzmán.
De hecho, si los Bomberos no hubieran llegado a tiempo, se habría perdido también el techo de la nave secundaria, donde están las piletas de cemento revestidas de venecitas. Ya que los tirantes y vigas de madera atraían el fuego.
"Fue un peligro total para la actuación del personal, no sólo porque tuvieron que ingresar al interior para combatir llamas, con el peligro de colapso del techo, sino por las bocas de piletas subterráneas abiertas que hay en la bodega, había que andar con mucho cuidado por adentro. Se descartó la posibilidad de que el fuego se iniciara de manera accidental, no había energía eléctrica en el edificio", destacó el Jefe.
Los bomberos llegaron al predio a los pocos minutos de iniciado el fuego, a las 5 de la mañana, y recién a las 11 habían logrado controlarlo. En el lugar siguieron trabajando hasta las 19 en la remoción de escombros.
Tiempo de San Juan recorrió la bodega días después del incendio y mostró el desolador panorama: los 8 toneles que la familia Maglione había traído de Francia a fines de los ’40, completamente destruidos. Y si bien se trataba de roble 100 % francés, su valor material no podría alcanzar nunca el valor cultural y sentimental que tenían para San Juan y su historia vitivinícola.
También se logró identificar a los dueños, información publicada en la anterior edición de este medio: la sociedad anónima Tierras del Sol. El presidente de esta sociedad es Damián Escobar, propietario de la constructora Cicon, que tiene el mismo domicilio legal que el que figura en la Sociedad Anónima. También aparecen como miembros del directorio Gabriel Ruiz, Héctor Bustos y María Inés Llorvandi.
Otro dato ya difundido es que la ministra de Turismo y Cultura, Claudia Grynszpan, había manifestado que tienen un proyecto elaborado para declarar Patrimonio Histórico y Cultural a la bodega, una de las más antiguas y tradicionales de la provincia. Pero no habían logrado reunirse con ninguno de los miembros del directorio dueño del predio.
El diputado provincial Carlos Munizaga presentó un pedido de informe sobre el predio de la bodega que tomó estado parlamentario hace dos semanas.