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TRAS EL PROCESAMIENTO

La agente presuntamente abusada por Ponce: “Me arruinó la carrera”

La mujer policía presuntamente abusada por el comisario Isidro Ponce habló después del procesamiento y detención del ex jefe del D2. El informe de los psicólogos dice que la víctima quedó con “daños en la salud mental” por el abuso.

Por Redacción Tiempo de San Juan
No quiere hablar más del abuso y tampoco quiere que le saquen fotos. Está asustada y desconfía de todo el mundo porque dice que el comisario Isidro Ponce "tiene muchos amigos que también son policías”. 

Se trata de la agente que denunció al ex jefe del D2 por abuso sexual e hizo que terminara preso y vaya camino a un juicio que lo podría dejar en la cárcel por 20 años. 

El ex miembro de la Plana Mayor de la Policía de San Juan fue procesado por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante doblemente agravado por ser funcionario público y por causar graves daños en la salud mental de su víctima.  
El comisario Isidro Ponce, denunciado por abuso, había sido beneficiado en el último ascenso policial y al momento de renunciar ya era comisario general.  

Ahora, más tranquila por la detención de Ponce, la agente dice que el comisario le arruinó la carrera. 
"Me tranquiliza que esté preso pero me arruinó la carrera porque a raíz de todas las carpetas médicas que tuve que cursar por el daño psicológico que me causó. No pude seguir cumpliendo mis funciones normalmente”, relata la agente. 

La mujer dice que tardó 4 años en poner la denuncia por miedo y porque "me amenazaba con que nadie me iba a creer, me iba a quedar sin trabajo y todos iban a pensar que estaba loca”, dice. La agente describe los cuatro años que tardó en denunciar como "un infierno” en el que llegaba a su casa llorando casi todos los días. 

Es más, la agente está casada pero tardó 2 años en contarle a su marido lo que había sucedido con el comisario Ponce. " Yo no puedo mirarlo a los ojos, me da asco y terror”, asegura.

Desde que se conoció la noticia del procesamiento de Ponce la agente dice que recibió el apoyo del jefe de la dependencia donde trabaja ahora pero que hubo algunos compañeros que mostraron rechazo. "Es porque no saben cómo son las cosas, por suerte tuve muchos amigos que me acompañaron”, asegura. 

El abuso sexual habría ocurrido en 2011, cuando el comisario Ponce acercaba a su casa a la agente que vivía en un departamento alejado. Ella ya no quiere recordar ese episodio porque "me hace mucho daño cada vez que lo cuento”, dice. 

Ahora que Ponce está preso está más tranquila pero teme por "los amigos policías que él tiene afuera”. 
"Por ahí veo que en las notas que salen en el diario la gente comenta cosas de perfiles falsos sé que son cercanos a él que se meten para ensuciarme a mí”, afirma. 

La estrategia de la defensa de Ponce es, por el momento, acusarla de ser una policía problemática que tuvo inconvenientes en todas las dependencias donde trabajó. Pero ella segura que todo es mentira y que cada carpeta médica que cursó tuvo su justificativo y que la licencia que más tiempo duró fue luego del abuso sexual. "Después del abuso estuve con tratamiento psicológico, tuve que tomar muchas licencias y no puedo tener un arma reglamentaria”, cuenta.  

Además desmintió que haya estado a punto de ser exonerada de las fuerzas. "Ese abogado de él (Gustavo de la Fuente) tendría que asesorarse y leer el reglamento interno de la Policía. Yo sí estuve con  una cesantía por no firmar una notificación, fue solucionado y sigo trabajando”.  

"Desde que se conoció este caso hubo varias chicas que se me acercaron para contarme que Ponce también les dijo cosas desubicadas a ellas, pero no quieren hablar, no van a denunciar. Él siempre fue un zarpado, se quería levantar a las policías y a mí me dijo que no iba a parar hasta que no me encamara con él”, relata la víctima. 

La mujer se sigue desempeñando como Policía pero ahora no sabe si quiere seguir en las fuerzas de seguridad. "A raíz de esto yo no sé si voy a seguir siendo policía, voy a hacer lo que me recomiende mi psicólogo. Si sigo es porque amo lo que hago”, relata. La agente es perito criminalista y entró a las fuerzas a los 32 años. Ya lleva 12 años trabajando como policía y dice que sigue porque, además, tiene dos hijos que mantener.

Después del abuso sexual en 2011, la mujer siguió trabajando como efectivo pero relata que los acosos de Ponce fueron aumentando. "Me maltrataba verbalmente, me denigraba porque yo le había dicho que lo iba a denunciar”, cuenta. Es más, según la agente, a raíz de lo que ocurrió Ponce le inició un sumario por insubordinación. "Esa investigación está en Control de Gestión pero es todo mentira, me lo hizo para perjudicarme. A mí me daba mucho miedo porque por ahí me lo tenía que cruzar en la Central de Policía”, relata
Cuando se le pregunta por el resto de las mujeres que no se animan a denunciar a Ponce no puede evitar emocionarse y dice, entre lágrimas,  que espera que "tomen valentía”. "Yo les diría que voy a estar ahí para apoyarlas y que se puede, que el proceso es largo pero que hay Justicia”, concluye.

¿En qué se basó el juez para procesar a Ponce? 
 

El abogado de la víctima, Leonardo Villalba, habló con Tiempo de San Juan y describió cuál fue el resultado de los exámenes psicológicos que enviaron a Isidro Ponce a la cárcel. 

"Básicamente el procesamiento se basa en la denuncia y el informe psicológico de la Secretaría Social de la Corte. Allí las profesionales dicen que no miente, ni fabula, que está angustiada porque el abuso le causó un grave daño psicológico”, explicó el abogado. 

Para probarlo, además del informe de la Justicia, ahora aportarán el certificado médico del psicólogo que trató a la agente de forma particular y que la ayudo para que tomara coraje de realizar la denuncia. 

"El abuso es gravemente ultrajante y doblemente agravado por tratarse de un funcionario público y por el grave daño a la salud mental que le ocasionó Ponce”, relató el letrado. 

Además, Villalba, dice que los psiquiatras de la Policía le dieron licencia médica a su clienta por "estrés laboral”, en 2012 y 2013. "Allí ella hizo referencia al hecho aunque no expresamente”, explicó. 

Las secuelas del abuso, según su abogado, son "trastornos, recuerdos y angustia por la crisis mental fóbica que le ocasionó el abuso”. 
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