El contador Juan Francisco Brozina, procesado por administración fraudulenta en el fuero local en perjuicio del Arzobispado, será citado por la Justicia Federal para que formalice la acusación contra los curas por evasión impositiva y lavado de dinero.
El profesional no podrá negarse a presentarse ante en el Juzgado Federal de la calle Entre Ríos porque si no sería llevado por la fuerza pública.
Una vez en el lugar, podrá sostener o no la grave acusación. En caso de que lo haga, deberá aportar más información y precisiones para que se pueda abrir una investigación penal sobre los presuntos delitos que dijo conocer.
Ese paso formal de una declaración testimonial de Brozina se debe a que la acusación que hay hasta ahora es en base a lo que dijo el contador tras su procesamiento en el Cuarto Juzgado de Instrucción, donde encontraron pruebas para decir que fue el autor de una administración fraudulenta mientras administró las cuentas del Arzobispado.
Pero como Brozina hizo la acusación contra los curas por evasión en el marco de una ampliación de su declaración indagatoria, está en todo su derecho de hasta mentir para defenderse.
Por ese motivo, en el fuero federal quieren que formalice la acusación mediante una figura legal que le dé un marco jurídico a sus dichos.
Ese pedido es el que hizo el fiscal federal general Francisco Maldonado al juez Leopoldo Rago Gallo.
Al fiscal federal Maldonado le llegó la acusación de Brozina porque le giró las actuaciones el Cuarto Juzgado de Instrucción de la provincia.
Brozina, al igual que el ex tesorero Néstor Darío Tapia, fueron procesados por el juez Benedicto Correa, a cargo del Cuarto de Instrucción, tras la denuncia que hizo la máxima autoridad de la Iglesia Católica local, monseñor Alfonso Delgado, cuando una auditoría descubrió el faltante de unos 700.000 pesos proveniente de la limosna de los fieles.