El abogado Gustavo Vila, quien cayó preso el viernes 6 de mayo último cuando le encontraron en su casa de Rawson la Volkswagen Amarok que le habían robado en Villa Krause a un bioquímico el 14 de abril, se habría dedicado a tener bajo su custodia vehículos que habían sido robados.
Así se desprende de la investigación policial y todas las líneas oficiales están tiradas en ese sentido.
La camioneta Amarok y la moto Yamaha FZ 200 son dos evidencias que le secuestraron y que, por ahora, sostienen esa pista que está siguiendo el juez Benito Ortiz, del Primer Juzgado de Instrucción, mediante la investigación de los policías de la división Robos y Hurtos que dirige el comisario Raúl Córdoba.
La camioneta había sido robada a un bioquímico de apellido Camenforte en un asalto que se produjo en un centro médico privado de Villa Krause. Mientras que la moto había sido obtenida mediante papeles truchos en un comercio ubicado en avenida Rawson pasando Santa Fe.
El abogado Vila está preso porque no pudo justificar con papeles el origen de esos vehículos. Como tampoco pudo justificar legalmente la pistola Bersa calibre 22 valuada en 9.000 pesos y las municiones que le secuestraron. Según fuentes policiales, sólo tenía un papel escrito a mano en el que un supuesto cliente le entregaba la camioneta Amarok en forma de pago de sus honorarios como abogado.
Pero nadie le creyó que hubiera recibido esa camioneta, valuada en más de 350.000 pesos: "Tendría que defender unos cinco homicidios por esa plata”, comentan los abogados en los pasillos de Tribunales, como para ser gráficos.
Los investigadores policiales no descartan que un gitano que tienen detenido sea el cabo suelto para cerrar el vínculo entre el abogado Vila con una serie de vehículos que se robaron en la provincia y fueron enviados al noreste del país.
Los policías no descartan que también el abogado Vila haya sido el vínculo en el circuito inverso: que haya "aguantado” vehículos mal habidos de otras provincias que terminaron siendo reducidos en San Juan.