Sandra Jaquelina Vargas, alias "La Yaqui", de
lider narco de Godoy Cruz fue condenada a 15 años de prisión acusada por venta
de estupefacientes y lavado de activos. Así lo resolvió esta noche la Justicia
Federal, al dictar sentencia también para los familiares que eran parte de la
agrupación delictual.
El Tribunal Oral 2 dictó una condena para siete de los ocho
imputados y Carlos Vargas, hermano de "La Yaqui", fue absuelto. La
hija de la condenada líder de la banda narco, Silvina Gelvez, fue condenada a 6
años de cárcel.
Nora Gatto, suegra de la líder de la banda fue condenada a 8
años, mientras que las hermanas de Vargas recibieron condenas de 11 años, en el
caso de Patricia Vargas, y 9 años, para Romina y Silvina.
Otro de los condenados fue Jonathan Brizuela, sobrino de la
mujer, quien recibió una sentencia de 9 años.
Durante el juicio, los fiscales señalaron que la banda tenía bienes que alcanzarían los
7 millones de pesos. En tanto que Vargas poseía autos valuados en más de 100
mil pesos y casas por casi dos millones de pesos.
La historia con "El Taza”
"Le quise ganar las armas, la droga y una hija a La Yaqui”.
La frase es textual y la dijo Miguel Ángel El Taza Albornoz en la oficina de la
División Búsqueda de Prófugos, en la Dirección de Investigaciones de la Policía
de Mendoza, el día que fue recapturado. Así hizo pública su enemistad con la condenada
capo narco mendocina Sandra Yaquelina Vargas Méndez (36), quien fue noticia
mundial cuando trascendió oficialmente que mandó a matar a periodistas
mendocinos del diario El Sol, en febrero de 2014.
El Taza Albornoz y La Yaqui Vargas pertenecían a bandas
narcos que se disputaban la zona oeste de Godoy Cruz, principalmente en el
lugar llamado Campo Papa, donde la mendocina es conocida como la líder de una
banda –generalmente de menores- llamada los "Angelitos de la Yaqui”. El
sanjuanino, según la policía, integraba la banda de los Páez y Gentile,
antagónica a La Yaqui.
La confesión del Taza fue a las pocas horas de ser atrapado
por los policías de la provincia vecina, el sábado 25 de enero de 2014, cuando
entraba a la Villa Urundel por un zanjón. Era intensamente buscado tras su
polémica liberación "por error” de la cárcel mendocina.
Justo el día anterior, el sábado 23 de enero, en el Hospital
Lagomaggiore había muerto Cristian Mauricio Gélvez Gatto (40), la pareja de La
Yaqui. Ambos tuvieron dos hijos: un varón y una mujer que hoy es adolescente y
que habría sido el blanco de Albornoz.
Tras la muerte de su padre, esa chica escribió un mensaje de
venganza contra la banda enemiga en la red social Facebook: "Por qué les diste
el gusto papi. Te lo juro, papito, me la van a pagar uno x uno, no va a quedar
nadie vivo. Yo, papi, yo voy a vengar tu muerte, los voy a buscar por cielo y
tierra a esos putos. Yo los voy a matar como a ratas", según publicó el
diario El Sol.
Según la Policía de Mendoza, el sanjuanino y Gélvez habían
mantenido un enfrentamiento armado a fines de 2013 y fue allí Albornoz fue
alcanzado por una ráfaga de balas de una ametralladora que le provocaron la
renguera. Ahí es donde se supone que el Taza habría intentado secuestrar la
hija de Gélvez y La Yaqui.
Pero, además, según precisaron en la División Búsqueda de
Prófugos de Mendoza, a cargo del principal Miguel Salinas, el sanjuanino
también habría participado del tiroteo del domingo 19 de enero de 2014, en el
que le pegaron tres balazos a Gélvez: en el brazo izquierdo, en el abdomen y en
el tórax, por lo que agonizó en terapia intensiva y luego murió.
"Lo nombran –los otros detenidos- como que estuvo –en
referencia a Albornoz-", confirmó una alta fuente de esa división policial
mendocina.
Pero además de la presunta disputa por la venta de droga y
en Campo Papa, el Taza y el fallecido Gélvez tenían otro lugar en común: la
cárcel mendocina. Es que ambos compartieron prisión en el Complejo
Penitenciario Boulogne Sur Mer, la centenaria cárcel de la capital mendocina.
Gélvez gozaba de salidas transitorias cuando protagonizó el
enfrentamiento armado contra la banda de los Páez y Gentile en el que habría
estado Albornoz. Y Albornoz fue noticia nacional el 18 de diciembre del 2012,
cuando fue liberado por "error” de esa cárcel: había sido pedido a San Juan
–donde tiene condena hasta el 2018- por un juez mendocino, pero el delito
contra la propiedad que le achacaban había prescripto. Ese juez ordenó darle la
libertad por esa causa y en la cárcel mendocina "interpretaron” que debían
liberarlo, en lugar de regresarlo a San Juan.
Así fue como Albornoz estuvo más de un año "liberado por
error” en las calles mendocinas. Hasta que fue recapturado los últimos días de
enero de 2014, después de varios allanamientos frustrados en Campo Papa, en
Godoy Cruz, uno de sus lugares de residencia.
Dicen en la Policía de Mendoza que el día que cayó, y cuando
se enteró que había muerto Gélvez, el Taza Albornoz demostró sentir bronca: "Dijo
que ahora le iban a sacar ventaja ", confió un oficial de policía mendocino, en
relación a que ahora él estaba preso, su enemigo muerto y las calles quedaban
liberadas para otros.