Claudio Gil volvió a protagonizar un incidente en pleno
juicio. Esta vez le faltó el respeto al fiscal de cámara Eduardo Mallea y al
presidente del tribunal de la Sala Tercera de la Cámara Penal, Maximiliano
Blejman, por lo que debió ser sacado momentáneamente del juicio.
Minutos después, el acusado de homicidio agravado por el
odio a la orientación sexual (el anciano Jorge Espínola era homosexual) volvió
al debate y en el juicio se terminó con la etapa de los testigos.
Los policías de la división Alcaidía interpretaron mal una
orden del tribunal y no dejó entrar a la prensa, siendo que el ingreso sí
estaba permitido, salvo la presencia de fotógrafos y camarógrafos, ya que Gil
se potencia cuando ve los flashes.
EL INCIDENTE
Gil increpó al fiscal Mallea cuando éste pidió que se
incorporaran por lectura algunos testimonios de los que habían prescindido:
"Qué venís a decir de mis garantías si vos no me ofrecés ninguna”, fue lo que
dijo Gil, palabras más, palabras menos.
Luego el múltiple homicida se volvió a dirigir al presidente
del tribunal, Blejman, como ya lo hizo al principio del juicio: "Vos Blejman ya
tenés todo cocinado, qué me venis a decir”, dijo el peligroso sujeto.
TESTIGOS
Superado el incidente, tres testigos complicaron seriamente
el futuro judicial de Gil, quien viene de ser condenado a prisión perpetua en
la Sala Primera por el crimen de Carlos Echegaray, con quien Gil habría
mantenido una relación sentimental ocasional, y antes ya había sido condenado a
12 años de prisión en La Rioja, también por matar a una persona homosexual.
Al mediodía del jueves, los testigos que complicaron a Gil
fueron la empleada doméstica de Espínola. La mujer recordó que la casa había
quedado ordenada (después del crimen quedó desordenada) y recordó que el hijo
de la víctima le había puesto luces nuevas. Esos focos de bajo consumo y gran
tamaño, como sus recipientes envoltorios, fueron encontrados por la Policía en
la casa de Gil.
También declaró un joven que mantenía una relación con la
hija de la ex pareja de Gil. El muchacho contó que Gil le ofreció venderle el
celular Motorola que había sido robado al anciano de 85 años que fue asesinado
a cuchillazos en el cuello.
Finalmente, también se le tomó una declaración testimonial
al veedor judicial que fiscalizó el arresto de Gil. El funcionario judicial
echó por tierra el intento de Gil de ensuciar el procedimiento policial, ya que
dijo que estuvo presente en todo el proceso y, además, dijo que Gil también lo
estuvo, lo que derribó su coartada de no haber participado en el secuestro de
evidencias de su casa.
Para terminar con esta etapa del juicio, se incorporó por
lectura todas las pruebas documentales.La instancia judicial que sigue son los
alegatos, los cuales serán el próximo viernes en la mañana.