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HOMICIDA SERIAL

“Me trataron peor que a Videla”

Claudio Gil rompió el silencio desde el Penal de Chimbas. Dijo que le plantaron pruebas en su contra y dejó entrever que su consuegro estuvo involucrado en el homicidio de Carlos Echegaray.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Agostina Montaño

La triangulación de llamadas telefónicas demostró que Claudio Gil estuvo en la zona donde mataron al chef Carlos Echegaray. Las alhajas y un morral pertenecientes a la víctima estaban en poder de Gil. Por último el cuchillo utilizado para el crimen, con su ADN terminó  de condenarlo.

En la Sala I de la Cámara Penal el homicida recibió la pena de prisión perpetua,  sumando así su tercera condena. Sin embargo, él sostiene que todo es falso, que no conocía a Echegaray y dice que le plantaron pruebas.

"Me condenaron por mi pasado no por mi presente. Me han tratado peor que a Videla”, dijo Claudio Gil a este diario, haciendo referencia al dictador argentino.

El homicida fue condenado a prisión perpetua y el 2 de mayo enfrentará un nuevo juicio, también por el homicidio de una persona homosexual. De ser encontrado culpable acumularía la tercera condena por homicidio en su prontuario. Tal es así que en la Justicia lo procesó, por este último crimen, con el agravante de "odio a la orientación sexual” (ver recuadro).

Es que las pericias psicológicas probaron que Gil tiene una fijación y un odio hacia los hombres con esa orientación sexual y creen que por eso ya mató a tres. Con respecto a esto, el acusado sostuvo que la gente habla cosas sin conocerlo. "Dicen que odio a los homosexuales porque una vez en la radio vertí una opinión y dije que para mí no estaba bien que adoptaran. Porque qué imagen iba a tener esa criatura”, explicó. Según él, es por estos comentarios y sus antecedentes penales que la policía cree que mató.

"Me hago cargo de los errores de mi pasado pero con Echegaray y Espínola no tuve nada que ver”, aseguró el condenado.

Gil se refiere a la sentencia de 12 años que recibió en el año 97 por haber matado a un hombre en La Rioja. "Yo tuve una discusión con él y reconozco que se me fue de las manos y cayó muerto. Pero ahora se me ha condenado por mis antecedentes”, sostuvo.

Lo cierto es que probablemente pasará el resto de su vida detenido aunque insiste en que en dos de las muertes no tuvo nada que ver.

"A Espínola lo conocía porque trabajaba con mi madre en Cáritas y dos o tres veces fui a tomar café a su casa. Una de esas veces el hijo me vio y declaró que estaba en actitud sospechosa, pero no tuve nada que ver”, explicó Gil.

Además acusó indirectamente a su consuegro, Javier Tornello, de tener algo que ver con la muerte del chef.

"Yo tuve una discusión con él porque su hija vivía con mi hijo en la casa de mi madre y quería que se fueran. Una mujer de 71 años que ya no estaba para cuidar a nadie, sino para que la cuidaran”, detalló Gil.

Según el homicida ese fue el motivo por el que Tornello  lo implicó en el crimen del Echegaray.

Es que la declaración de Tornello fue una de las que más complicó a Gil porque fue a este hombre a quien le encontraron el teléfono del chef asesinado. En el juicio, el consuegro de Gil dijo que él se lo había vendido.

"Hubo cosas que quedaron en el aire como por ejemplo que al lado de la casa de Echegaray está la playa de estacionamiento de Tornello, y en la misma cuadra encontraron el cuchillo y a dos cuadras de la casa del chef vivía mi consuegro”, dijo Gil, dando a entender que éste hombre es el verdadero culpable por la muerte de Echegaray.

Sin embargo, luego bajó el tenor de sus declaraciones asegurando que él no puede afirmar nada porque no tiene pruebas.

LAS ALHAJAS Y EL MORRAL UNA PRUEBA CLAVE

Una de las pruebas que complicó mucho a Claudio Gil fueron las alhajas y un morral pertenecientes a la víctima que la policía encontró en su poder.

"Es cierto que yo tenía una pulsera y un anillo, pero me los había regalado mi pareja para mi cumpleaños, no eran de Echegaray”, dijo.

Estos objetos fueron reconocidos por los hermanos del chef quienes señalaron que le pertenecían, sin embargo, Gil habla de pruebas plantadas y de ensañamiento en su contra.

"Esto se trata de marketing y de una cuestión política. Tenían que encontrar un culpable por la presión social”, espetó el condenado.

EL ADN Y LA TRIANGULACIÓN DE LLAMADAS

"Las pruebas son transportables. Yo le saco a usted un pelo ahora y voy y lo pongo donde quiero. No había huellas mías en ningún lado”, sostuvo Gil.

Es que su material genético en el arma homicida y la triangulación de llamadas que demostró que estuvo en la zona del homicidio el día y la hora que mataron al chef, fueron contundentes.

"Eso es una estupidez, mire usted si le voy a llamar a alguien antes de matarlo”, se justificó.

Ahora el homicida dice que no tiene ganas de ir al juicio porque ya se siente condenado y asegura que quien se vio beneficiado con todo esto fue su hijo y su nuera.

"La casa donde ellos están viviendo es mía. Si yo fuera cualquier cosa la vendo pero ellos están con un niño chico”, detalló.

El crimen de Jorge Espínola

Jorge Luis Espínola fue asesinado de tres puntazos durante la madrugada del 7 de marzo de 2013, en el barrio Camus, Rivadavia.

Fue el juez Benito Ortiz quien procesó a Gil por este homicidio como doblemente agravado "por alevosía y odio a la orientación sexual de la víctima”.

Espínola vivía solo en su departamento y recibió las heridas de arma blanca en el cuello. Según demostró la investigación, el anciano contrataba los servicios sexuales de Gil en la Plaza Aberastain y por eso se conocían.

 

Jonathan su hijo y quien lo dejó al descubierto

Cuando Claudio Gil cayó preso  su propio hijo Jonathan dio una entrevista a Tiempo de San Juan contando las intimidades de la vida del convicto.

Lo definió como taxi boy, manipulador, golpeador y mentiroso.

"Con mi hijo no tengo relación y después de haber dicho esas cosas me llamó y se disculpó”, afirmó Gil.

El hombre sostiene que su hijo sacó provecho de toda la situación. En declaraciones a la prensa, después de la condena, el joven dijo "ahora estoy más tranquilo”.

Jonathan vive en la casa que era de Claudio Gil antes de que este fuese encarcelado y también declaró que el hombre trataba muy mal a su madre, que murió mientras él estaba preso. Gil, por supuesto, desmintió estas versiones y  hasta intentó mostrarse "afectado” por la muerte de la anciana.

"No quiero hablar de ese tema porque me hizo muy mal”, dijo.

Textuales

"Me han condenado por mi pasado no por mi presente. Me hago cargo de esos errores pero me han tratado pero que a Videla”

"No tengo relación con mi hijo, el aprovechó todo esto”

"Mi consuegro me implicó porque tuve un desencuentro con él. Pero el cuchillo lo encontraron en la casa de un vecino suyo y además la playa de estacionamiento que él maneja queda a dos cuadras de la casa de Echegaray”

"A Carlos Echegaray no lo conozco y a Jorge Espínola lo conozco por mi madre, fui dos o tres veces a tomar café a su casa”

 


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