A Martín Ezequiel Fernández (17) le gustaba jugar a la pelota, iba a la escuela y vendía hielo o estampitas en la cancha. Este sábado otro adolescente de 16 años le dio un disparo en el pecho que le quitó la vida en una plazoleta del Barrio Colón, en Santa Lucía.
Las versiones eran tres: un intento de robo, un ajuste de cuentas y un accidente con el arma. Sin embargo, su mamá, Yanina Fernández (36) salió al cruce de las distintas historias y desmintió que se haya tratado de un juego de chicos.
"Yo no creo que haya estado jugando y se le haya escapado un tiro. Aquí hay algo más, por lo que me dijeron los testigos", dice Yanina.
Este lunes finalmente enterraron a Martín y la familia está destruida pero la mujer asegura que lo que más le duele son las cosas que la gente escribe en las redes sociales. "En el facebook la gente pone que era una lacra, que se lo merecía. Vaya pregúntele a cualquier vecino acá y le van a decir lo bueno que era mi hijo", explica la mujer.
La policía todavía no logra dilucidar qué es lo que pasó el fin de semana cuando mataron a Ezequiel y su mamá nada más quiere que se haga justicia.
"A mi los chicos me dijeron que estaban tomando una gaseosa, vino el pibe este, se abrió el camperón, sacó un arma y le disparó a quemarropa. No tengo idea por qué lo hizo, no entiendo nada", relata la mujer y los vecinos comienzan a acercarse a la humilde vivienda del Asentamiento 26 de febrero donde vivía Ezequiel.
"Era un muy buen niño, tenía un montón de amigos. No tomaba, ni se drogaba, ni andaba robando", aseguran quienes lo conocen.
Es más, para el nicho todos los vecinos hicieron una colecta y ayudaron a la familia. "Hasta el señor de la cancha Catorini, donde jugaba a la pelota, puso plata", dicen los otros pibes del barrio.
Ezequiel era el mayor de cuatro hermanos y su familia teme que el caso quede en la nada. "El asesino tiene 16 años, esto no fue un ajuste de cuentas y ahora no encuentran el arma", sostienen los Fernández.
Los efectivos de la subcomisaría Santa Lucía Este, a cargo del comisario Caño, detuvieron al menor que disparó en cuestión de horas pero el arma homicida no aparece.
"La puede haber tirado por ahí en un baldío", explicó un policía de la seccional a Tiempo de San Juan.