Hoy en la mañana se presentaron varios testigos a declarar en el juicio que se lleva adelante contra la madre Alejandra Ríos y la pareja Pedro Oris, los maltratos que llevaron a la niña Camila Brusotti al borde la muerte.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEHoy en la mañana se presentaron varios testigos a declarar en el juicio que se lleva adelante contra la madre Alejandra Ríos y la pareja Pedro Oris, los maltratos que llevaron a la niña Camila Brusotti al borde la muerte.
El primero en declarar fue el médico neurólogo Héctor Rodolfo Baños que atendió a la niña: "Yo la vi a la nena alrededor de las 12, y presentaba lesiones de distintos tipos, la ingresamos al quirófano y le realizamos una operación en donde la dejamos sin hueso craneal, porque tenía un sangrado importante. Cuando le fuimos a dar el parte médico a la mamá, escuchó como si le dijéramos que tenia gripe, me sorprendió demasiado su actitud, uno tiene años de experiencia así que no dudamos con todos los colegas en llamar al médico legista. Creía que Camila iba a fallecer pero fue mejorando de a poquito".
Otra médica, Marcia Gloria González, contó como fue el día siguiente de la operación de cerebro: "La conocí unas horas después de operación, se había descompensado y decidimos trasladarla para hacerla una tomografía, le preguntamos a la mamá quien iba a acompañarla y no se interesó por su hija, me dio el nombre falso del papá, me dijo que era Oris, y ninguno la acompañó. Se mostró muy rara, y en el momento en que apareció la policía ambos desaparecieron".
Luego fue el turno de la que entonces era jefa de Pediatría del Cymin, Patricia Nidia Delgado: "Ingresó un día viernes y yo la conocí el lunes. Ya estaba en coma. Estamos acostumbrados a ver pacientes con politraumatismos pero Camila tenía hematomas desde el cerebro hasta los pies", dijo.
"Me quedó marcada la reacción que tenía la nena cuando entró su abuela, sonreía de oreja a oreja. Cuando entraba su mamá no se le podía realizar correctamente la ejercitación ni la rehabilitación, no quería hacer nada con ella, no cooperaba. Todos los médicos sentimos que no se sentía bien con la presencia de su mamá, e hicimos una denuncia para que Alejandra no entre más sola ya que Camila no presentaba evolución con ella", agregó.
La psicóloga Guadalupe Díaz, de quien Camila era paciente en el 2011 (un año antes de los hechos en juicio), dijo que la menor fue "de consulta al principio cuando tenía 5 años, y se sentía afligida porque su papá había comenzado a trabajar en la minas”.
"Camila volvió hacer terapia conmigo cuando sus papas se separaron, después en el 2013 su papá me pide un turno porque sospechaba que su hija era víctima de violencia; además me contó que tenía muchos problemas por la tenencia de la nena, era cada 15 días. Ese día no la llevó argumentando que la madre no se la había dado. Días después me llamó Alejandra y me dijo que me iban a llamar de la Clínica Cymin porque Camila había sufrido un accidente con una mula”.
Terminó la ronda de declaraciones la vicedirectora de la escuela a la que asistía Camila. Afirmó que "era una perfecta alumna y compañera”, y agregó que "después del segundo trimestre se la notó rara, empezó a faltar mucho y comenzó atrasarse con las tareas. Después de varios días volvió a la escuela con un ojo morado. Había muchas mañanas en que la nena lloraba y me decía que extrañaba a su papá".
