El escrito con el pedido de ampliación de indagatoria que
presentó el contador Juan Francisco Brozina ante el Cuarto Juzgado de
Instrucción no obliga al juez Benedicto Correa (subrogante en ese juzgado) a
investigar cada uno de los puntos que allí se ventilaron. Pero ese planteo
puede derivar en dos nuevos frentes judiciales.
El procesado Brozina justifica el desvío del dinero del
Arzobispado a su cuenta por supuestos problemas personales de distintos
sacerdotes y sus presuntas relaciones pasionales, entre otros puntos
escandalosos que dice Brozina que ocurrieron. El contador, sin que nada tenga
que ver con esta causa, también hizo público el supuesto manejo de dinero en
negro y evasión impositiva.
Para que el juez Correa se ponga a estudiar esas declaraciones
del procesado Brozina habrá que esperar al jueves 21 de abril próximo. Ésa es
la fecha que le puso al contador para que rectifique o ratifique lo que dijo en
ese documento que aportó al juzgado. Ese día Brozina también tiene la
posibilidad de agregar o sacar cosas.
Si ratifica lo dicho, el juez Correa ameritará si esas
presuntas irregularidades tienen o no que ver directamente con la causa por
estafa que se originó por la denuncia de Monseñor.
La otra incógnita es si el juez Correa derivará o no al
Juzgado Federal la parte que el contador Brozina dijo sobre la supuesta evasión
impositiva y manejo de dinero en negro en el Arzobispado.
En el fondo, Brozina le tendió una trampa al juez Correa.
¿Por qué? porque tranquilamente el contador podría haber aportado personalmente
esa información al Juzgado Federal y no hacerlo en el marco de la causa en la
que está investigado.
Pero al hacerlo a través del juzgado está poniendo al juez
ante el conocimiento de un presunto delito, por lo que el magistrado, como todo
funcionario público, estaría obligado a girar el caso al fuero federal.