El 2016 empezó mal en materia policial en la Provincia. Con el crimen de Lucas Albarracín, el primer día del año en el Camping de Rivadavia, se anticipaba un enero que no iba a ser tranquilo. Y el asesinato de Lucas, que murió apuñalado en medio de una gresca con un viejo rival, no sería el último, sino el primero de una seguidilla de crímenes que terminaría con la muerte de Marcos Arancibia, en manos de delincuentes el pasado 24 de enero.
En el medio, el 10 de enero, Ezequiel Díaz, moría por un disparo de un arma calibre 11.25, en el barrio La Estancia, Chimbas.
La principal hipótesis de la policía es que se trató de un ajuste de cuentas por drogas, aunque la madre del joven se encargó de desmentirlo y dijo que quienes mataron a su hijo, antes eran sus amigos.
Según un relevamiento en base a lo publicado en los medios, con tres asesinatos el mes de enero pasado fue uno de los más sangrientos de los últimos cinco años. Enero de este año se equipara al mismo mes de 2015, en el que también hubo 3 homicidios en menos de 30 días.
El mismo relevamiento muestra que la tendencia ha ido en aumento y mientras enero de 2011 y 2012 y 2013 fueron meses que terminaron con un solo homicidio, en 2014 aumentaron. Éste último fue el año que mataron a la bebé Umma Carrizo, que quedó en medio de una balacera en el barrio Huarpes, Pocito, el 4 de enero de 2014. Menos de una semana después, el 9 de enero de ese mismo año, encontrarían el cuerpo del reconocido chef sanjuanino, Carlos Echegaray maniatado y apuñalado en su habitación.
El crimen de Marcos Arancibia y un menor en la mira
El asesinato que más le costó resolver a la policía, de los tres que ocurrieron en el último mes, fue el de Marcos Arancibia. El joven murió en manos de motochorros cuando intentaba defender a su novia para que no le robaran.
Como no era un crimen entre bandas y debido al shock en el que quedó la chica, fue muy difícil encontrar a los autores.
Hasta la semana pasada la Comisaría 17 tenía a dos sospechosos y la División Homicidios, tenía a otros dos. Sin embargo, las puertas parecían cerrarse y después de los más de 20 allanamientos realizados por la policía parecía que encontrar al asesino sería imposible.
Sin embargo, este jueves la investigación dio un giro inesperado y un menor de edad confesó haber sido quien mató a Arancibia.
El adolescente, del cual sólo trascendió que vive en Chimbas, había sido detenido el 26 de enero y confesó en sede judicial.
Ahora la policía intenta determinar si realmente fue el menor quien mató a Arancibia o simplemente lo hizo para cubrir a alguien más, aprovechándose de su condición de inimputable. Sumado a esto el viernes la policía detuvo a otro menor de edad, apuntado como quien manejaba la moto en la que huyeron los motochorros. Ahora buscan el rodado.