El caso de Yésica Bloom, la joven trans que murió ayer luego de haberse inyectado silicona líquida, causó conmoción en el ambiente.
Tenía 23 años y aunque era oriunda de San Juan también habría vivido en Córdoba. "Era como nómade, por tener conflictos en la familia, por la no aceptación”, dijeron sus amigos.
Para el proceso de transformación la joven "ya tenía intervenciones caseras, hasta que ésta última le quitó la vida”, explicaron. "Ella estaba decidida a hacerlo, a pesar de que era muy joven”, agregaron.
Los amigos no pudieron referenciar un trabajo estable de Yésica, y la recuerdan en Rapsodia, ya que fue varias veces al lugar.
Sobre su personalidad destacaron que era muy tranquila, "muy buena onda, súper divertida. Siempre te contaba cosas, era ocurrente y jamás la vimos envuelta en algún problema o pelea ni algo que se le parezca”.
Sus amistades la alertaron sobre el uso de la silicona líquida: "es más barata y siempre te levanta el autoestima. Es una decisión a las apuradas, superficial, y provoca muchos daños”.