Por Gustavo Martínez Puga
Todo ocurrió en una siesta del 23 de marzo de 2007, hace ocho años, en la casa 2 de la manzana F del Lote Hogar 27, en Pocito, donde vivía Orlando Eloy Álvarez (57), quien fue hallado con cuatro perforaciones en el pulmón derecho, más el hígado y el corazón destrozado por puñaladas, además de heridas cortantes en el tronco, el cuello y el tórax. Ese aberrante crimen había quedado impune, porque a la menor de 16 años que había participado se le imputó el delito de robo y, por su edad, zafó. Y la persona a quien todos los testigos y pruebas señalaban como autora se había fugado. Pero en diciembre último cayó presa en Mendoza, la trajeron a San Juan y ahora fue procesada.
"Dictar el procesamiento con prisión preventiva contra Rosalía Silvia Casanelli (33), soltera, desocupada, domiciliada en calle Don Bosco 7594, Colonia Bombal, Rodeo del Medio, Maipú, Mendoza, por considerarla responsable del delito de homicidio criminis causa”, dice el auto de procesamiento del juez Pablo Flores, del Segundo Juzgado de Instrucción.
Aquella espantosa escena fue la que encontró la policía en el Lote Hogar 27, con el cadáver de Álvarez masacrado sobre su cama y sus manos atadas con un cable de electricidad.
La investigación arrojó que Casanelli ejercía la prostitución y que Álvarez era su cliente. Ése día de marzo del 2007 la había contactado en una verdulería y le pagó un remís a ella y a su cómplice de 16 años.
Ambas mujeres llegaron a la casa de Álvarez con un robo planificado por Casanelli: le había dicho a la menor que, mientras ella mantenía relaciones sexuales, la menor le robara el televisor, el equipo de música y otras cosas de valor.
Casanelli usó una sustancia soporífera en la cerveza que bebieron para neutralizar a Álvarez. Con su víctima casi desnuda (sólo tenía un slip), mientras lo seducía con sus juegos sexuales, Casanelli ató a su cliente sin siquiera sacarse la ropa. Pero grande fue la sorpresa de ella cuando el Álvarez intentó ponerse de pie.
Al sentirse descubierta en su maniobra delictiva, Casanelli decidió matarlo: dos veces fue a la cocina a buscar cuchillos. Primero usó uno que se le rompió. Volvió y buscó otros dos que también se rompieron. Por tercera vez fue y buscó uno de gran tamaño, dando vuelta el cajón de un mueble.
Con ése último cuchillo perforó el pulmón derecho, el hígado y el corazón de su víctima.
Según el fallo, Casanelli se sacó su ropa llena de sangre y usó ropa de mujer que tenía su cliente en un ropero. Se lavó la sangre con una manguera, con ayuda de la menor.
Luego buscaron un vendedor de copitos de azúcar que pasaba por el lugar y le pagaron para cargar el televisor, el equipo de música y escapar ellas a bordo del carrito que tiraba la moto del vendedor que, supuestamente, no tenía idea del crimen que venía de cometer la prostituta.
DESTACADO
En el 2007 el ex juez Lanciani le imputó a la menor de 16 años el delito de robo, por lo que zafó del homicidio de Orlando Álvarez.