Es aquí donde radica la importancia del sargento Ibaceta, quien prestará su declaración testimonial el próximo martes. Es que dicho uniformado participó de la detención de Cortez, cuando fue hallado en el "bosquecito” (calle Lemos y 5), en Rawson, con una nena de 7 años.
Si bien los tres procesados que declararon hasta el momento reconocieron la presencia de Ibaceta en el procedimiento, todos negaron que el hombre haya podido ver de cerca la detención.
Sin embargo, esto no es lo mismo que manifiesta Rabaj quien asegura que escuchó de boca del propio Ibaceta una acusación contra Guevara, otro de sus compañeros.
"Si yo declarara lo que he visto, el Pablo Guevara estaría en el Penal, lo he visto patearlo como a una bolsa”, le habría dicho Ibaceta a Rabaj, dos días después de la muerte del presunto abusador y haciendo referencia al momento de la detención en la calle 5 y Lemos.
Es esto lo que deberá dilucidar el tribunal al escuchar la declaración clave del uniformado, porque de ser así, Rabaj quedaría totalmente exculpado ya que no estuvo en el "bosquecito”, cuando detuvieron a Cortéz.
Pablo Guevara, por otra parte, quien trabajaba como oficial de servicio de la 6ta el día que aprehendieron a Cortez, sí estuvo en el "bosquecito”, lo que aumenta la importancia de la declaración de Ibaceta.
Sergio Rabaj era agente de la Policía de San Juan y es el principal sospechoso de la muerte Cortez, el presunto abusador detenido el pasado 13 de diciembre de 2010, en Rawson.
El relato de los hechos en el juicio fue confuso desde el comienzo y no deja de sorprender por las aristas que va tomando cada vez que a alguno de los imputados y testigos decide contar lo que vio.
Desde empezaron las audiencias ya pasaron por la Sala III de la Cámara Penal policías, dos detenidos y los cuatro procesados por el hecho, todos con una versión distinta y cada una más ambigua que la anterior.
Rabaj es uno de los que ya cambió su declaración al menos cuatro veces. Lo hizo durante las tres indagatorias de la etapa de instrucción y dio un sorprendente giro en el segundo día de audiencia, en el que acusó a su ex abogado de haberlo obligado a mentir y apuntó contra Guevara, otro de los policías procesados, pero por un delito excarcelable.
"Pido disculpas, pero ahora voy a decir la verdad” comenzó diciendo el agente cuando le tocó enfrentarse al tribunal, en medio de un llanto desconsolado que le impedía seguir hablando.
Ahora, a una semana del inicio del juicio, esperan el testimonio clave, el del sargento Ibaceta quien no está implicado en la causa más que como testigo ya que participó del procedimiento de detención de Leónidas Cortez.
El sargento podría cambiar su declaración, sin embargo, de mantenerla, éste apuntaría a Guevara, quien era el oficial de servicio el día que mataron al Cortez en los calabozos de la Comisaría 6ta.
Cabe destacar que quien está procesado por el delito de tortura seguida de muerte, hasta el momento, es Sergio Rabaj, mientras que a Guevara se lo acusa del delito de apremios ilegales e incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Es decir que mientras a Rabaj podría caberle la pena máxima de prisión perpetua, el oficial Guevara podría ser excarcelado, lo que torna aún más importante la declaración que dé el martes Ibaceta.
LA MUERTE DEL REO
Según señalaron los médicos legistas que realizaron la autopsia al cuerpo de Leónidas Cortez, el preso murió debido a una fuerte golpiza que le quebró una costilla, y como el hombre tenía problemas en los huesos su situación empeoró, ocasionando la perforación de un pulmón.
El detenido murió la mañana del 14 de diciembre, luego de haber pasado la noche dentro de un calabozo de la Comisaría 6ta y uno de los puntos que causó dudas al tribunal fue que, luego de ser aprehendido, no fue llevado al médico legista.
Esto se torna de vital importancia debido a que no hay forma de saber si Cortez iba entró ya golpeado a la Comisaría 6ta o fue golpeado luego en los calabozos, por lo que los testigos serán determinantes en la condena o absolución de los cuatro policías.
LOS PROCESADOS
Quienes están apuntados como los policías que golpearon y torturaron a Leónidas Cortez, de 55 años, hasta matarlo son:
Sergio Rabaj, quien oficiaba como calabocero la noche que ocurrió el crimen; Pablo Guevara, que trabajaba como oficial de servicio en la comisaría cuando mataron a Cortez; Juan Pablo Picón, perteneciente a Pocito Norte e implicado porque participó de la detención y Carlos Godoy, un agente ocupó el lugar de Rabaj, como calabocero y señalado por haber falsificado el libro de guardia.
De los cuatro es Rabaj el más complicado por ser quien tenía la función de custodiar los calabozos cuando golpearon a Cortez. El resto de los policías continúan procesados pero por delitos excarcelables.
LAS PERLITAS QUE DEJÓ EL JUICIO
El jefe sin memoria: "No recuerdo”, era lo que contestaba el Daniel Páez cada vez que era interrogado por el fiscal sobre lo sucedido la noche del crimen.
El fiscal ofuscado: "A mí me parece o usted perdió la memoria”, le dijo con un elevado todo Mallea, el fiscal de la Sala III, a Páez. Luego pidió disculpas por el exabrupto y el juicio continuó normalmente.
La tensión entre los procesados: Si bien en algún momento supieron ser amigos, ninguno de los cuatro policías acusados se habla entre sí y la tensión entre ellos se nota cada vez que tienen que sentarse juntos frente al tribunal.
La tardanza de los abogados: Durante los primeros cuatro días de juicio ninguno de los abogados pudo llegar a tiempo, por lo que cada audiencia comenzó con, por lo menos, 40 minutos de tardanza.
Insólitas Declaraciones: "Ahora voy a contar toda la verdad”, dijo Rabaj, que luego de esto fue al careo con su compañero y terminó pidiéndole disculpas.
Los presos testigos: "Hacíamos pis en una botella e íbamos al baño si el calabocero estaba de buenas”, dijo uno de los reos que vio a Cortez y prestó su testimonio en el juicio, causando sorpresa entre los presentes.