Por Gustavo Martínez
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María Cristina Olivares, esa joven pocitana de ojos claros que a los 25 años trabajaba incansablemente por sus hijos de 1 y 3 años, nunca se resignó a dejar de lado el amor que sentía por Miguel Angel Palma, esposo y padre de sus niños, a pesar de la violencia física y mental a la que la había sometido sistemáticamente. Incluso, ella apostó por rehacer la pareja a pesar de que una vez lo había atrapado siéndole infiel en su propia casa con Rosa Videla, la mujer con la que Palma siempre mantuvo un vínculo sentimental y con la que Cristina tenía la guerra declarada. En la familia, en su barrio, en la policía, en el gobierno, todos conocían su historia y nadie la aprobaba. Como pudieron, todos intentaron darle una mano. Pero no alcanzó. Y la historia terminó con el más aberrante homicidio que se haya producido en la provincia y uno de los más morbosos del país: 140 puñaladas sobre el cuerpo de María Cristina, varias post mortem; su ex marido sindicado como el instigador del asesinato; la amante Rosa Videla con un cúmulo de pruebas como autora del asesinato y dos de sus familiares directos involucrados como partícipes y otros bajo sospecha. Un desastre para las dos familias.
Este año ya más casos
De acuerdo a las cifras oficiales de mujeres víctimas de maltrato, en los últimos cinco años se registraron regularmente entre 800 y 900 casos. Pero este año se notó un incremento, ya que hasta el mes de junio ya se habían registrado 500 mujeres víctimas de hechos de violencia.
Si bien las víctimas de hechos violentos van a pedir ayuda cuando la agresión les hace temer por sus vidas, en la Dirección de la Mujer explicaron que se puede denunciar diferentes tipos de hechos violentos. Además de la agresión física, también está la violencia sexual, la económica (maridos que dejan cifras irrisorias de dinero y responsabilizan a sus mujeres a cubrir las necesidades del hogar), la violencia patrimonial (como puede ser la venta por parte del hombre de un bien común de la pareja) y la violencia mediática (cuando el honor de una mujer se ve maltratado por los medios de comunicación).
El círculo de la violencia
Según explicaron en la Dirección de la Mujer, las mujeres víctimas de la violencia de género están inmersas en un círculo de la violencia que se compone de tres puntos:
*Cúmulo de tensión. Es una sucesión de pequeños hechos violentos. Por ejemplo, una pelea o discusión termina en un pellizco, un apretón o un tirón de pelo.
*Explosión de violencia. Los pequeños cúmulos de tensión terminan disparando un episodio de violencia con una fuerte agresión física que suele ser disparado por cosas cotidianas simples.
*Luna de miel. Se le llama así al momento posterior a la agresión, cuando él se arrepiente y vuelve a pedir perdón. Generalmente suelen hacer regalos o buscan congraciarse con la víctima.
Según comentó Tania Madrid, consultora psico-socio legal de la Dirección de la Mujer, “la tercera parte de los casos de mujeres que caen en ese círculo terminan en el suicidio de la mujer, como consecuencia de una depresión, o en el homicidio por parte del violento”.
Cómo denunciar
Las mujeres que son víctima de hechos de violencia por parte de sus parejas pueden pedir ayuda en cualquier comisaría. Se puede hacer una exposición civil, si el hecho es menor, que sirve para dejar una constancia de la situación. O hacer una denuncia penal seguido de un formulario de protección, con el cual la víctima no tiene que volver a relatar una y otra vez los hechos que sufrió y, además, dispara obligatoriamente el sistema de protección del Gabinete de Asistencia a las Víctimas.
