Él sabía que en San Juan tenía que estar preso hasta el 8 de junio de 2018, por las penas unificadas que tenía por distintos hechos, desde fugas hasta la histórica toma de rehenes en el interior de la cárcel de Chimbas que protagonizó en 1999 (ver recuadro). Pero esta vez, a diferencia de tantas otras, “El Taza” no cometió ningún delito para obtener la libertad, porque eran los mismos penitenciarios mendocinos los que le abrieron las puertas de la cárcel para que volviera a las calles.
Descubierto el increíble error, el subdirector de la cárcel mendocina, Carlos Vilches, fue quien se dirigió a la Unidad Fiscal Capital de Mendoza el viernes 14 y radicó la denuncia para que investigaran al personal involucrado en el procedimiento de la liberación. La mayoría son mujeres, todas suboficiales: Ocampo, Gimena Asensio y Yamila Villegas. Y el subadjutor Mauricio Martínez.
“La causa ha sido remitida a la Fiscalía de Delitos Especiales, a cargo de Daniel Corniello –fiscal en turno en esa fiscalía- por tratarse de un hecho en el que hay funcionarios públicos involucrados”, explicó ayer en la mañana la fiscal Daniela Chalert.
Desde el Servicio Penitenciario de Mendoza intentaron justificar la increíble liberación del “Taza” sosteniendo que habían recibido una orden para hacerlo por parte del juez que lo había pedido al delincuente para ser juzgado en Mendoza. Se trata de Sebastián Andrés Capizzi Pettignano, del
Segundo Juzgado Correccional, quien juzgó a Albornoz y le dio 7 meses de prisión, pero ordenó liberarlo de esa causa porque ya había cumplido con ese tiempo de prisión.
En la cárcel mendocina dicen que entendieron que Albornoz debía quedar libre. Sin embargo, allí tenían la documentación que habían recibido cuando habían venido a buscar al “Taza” a la cárcel de Chimbas para llevarlo a Mendoza, en la cual la jueza de Ejecución Penal, Margarita Camus, les dijo por escrito que aquí Albornoz estaba cumpliendo condena. Incluso, es esta jueza la que autoriza el traslado a Mendoza porque Albornoz depende de ella, lo que indica que está cumpliendo penas.
“Nunca me pasó esto”, se limitó a responder la jueza Camus, quien recibió la notificación de la liberación del “Taza” en la mañana del sábado 15. Inmediatamente liberó un pedido de captura nacional, pero Miguel Ángel Albornoz ya le llevaba varios días de ventaja.
Un largo camino
En eL 2005, la justicia sanjuanina condenó a Miguel Ángel Albornoz por varios delitos y le unificó la pena de 16 años y 6 meses de prisión hasta el 8 de junio de 2018. En su haber contaba con más de 35 ilícitos. El más famoso de ellos fue el asalto a la Dirección de Arquitectura, cuando tomó de rehén al portero en su casa y le hizo abrir la oficina pública para llevarse 197.000 pesos.
Privación ilegítima de la libertad, resistencia a la autoridad, robo calificado, tenencia de arma de guerra y amenazas eran algunos de esos hechos.
Cuatro años después, en 2009, “El Taza” empezó a salir con salidas transitorias por su buena conducta y el beneficio de las leyes. Pero no regresó más a la cárcel de Chimbas, aquella de la que supo escapar con espectaculares fugas. La más famosa fue en 1999, cuando tomó como rehenes a un juez, a periodistas y guardiacárceles. Tres años antes había escapado por los techos, saltando paredes, alambrados, pasando desapercibidos para los guardias sanjuaninos.
Hasta marzo de este año estuvo prófugo.
Cayó preso en un control de personas que se realizó en Guaymallén, Mendoza. Inmediatamente fue trasladado a San Juan, donde estuvo hasta que fue pedido de Mendoza por hechos que le imputaban en esa provincia. Y allí volvió a la clandestinidad, esta vez de una forma increíble.