Tras horas de incertidumbre y un despliegue pericial exhaustivo en el Consorcio San Gabriel, la Justicia ha dado un cierre técnico a las sospechas que rodeaban la muerte del médico Héctor David Marinero, de 56 años. El informe de la autopsia practicada en la Morgue Judicial confirmó que el profesional falleció producto de un shock cardiogénico, determinando así una muerte natural y descartando cualquier intervención de terceros.
El hecho se conoció este martes, alrededor de las 12:30 horas, luego de que un hermano y una sobrina de Marinero ingresaran a su departamento y se encontraran con una escena que, inicialmente, requería una investigación profunda: el médico yacía sin signos vitales y recostado sobre el suelo de su habitación.
Ante el aviso al 911, personal de la ambulancia 107 constató el fallecimiento, dando paso a la intervención de la UFI Delitos Especiales N°6, bajo la dirección del fiscal Adolfo Díaz y el ayudante fiscal César Recio.
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Las pruebas que descartarían el crimen
Pese a la posición del cuerpo, los investigadores no hallaron elementos que indicaran una muerte violenta. Los puntos clave que llevaron a la Justicia a confirmar la muerte natural fueron, la autopsia ya que fue determinante al señalar el origen cardíaco del deceso. Marinero padecía una afección coronaria crónica y tenía colocados tres stents. Personal de Criminalística realizó una inspección ocular y registros fotográficos que confirmaron que el departamento no presentaba signos de haber sido requisado o manoseado en busca de valores.
En la vivienda se encontraron la billetera personal de la víctima, las llaves de su camioneta, joyas y otros teléfonos de alto valor, lo que debilita cualquier móvil de robo. El registro fílmico del consorcio fue analizado minuciosamente. En la franja horaria clave (desde que un vecino lo vio con vida por última vez el lunes a las 15:00 hasta el hallazgo), solo se observó el movimiento habitual de residentes, sin ingresos sospechosos.
Respecto al hallazgo de preservativos usados en la escena, fuentes judiciales fueron tajantes al señalar que dichos elementos pertenecen estrictamente a la vida íntima del fallecido. Si bien fueron secuestrados preventivamente por si la autopsia sugería otra mecánica de muerte, con el resultado médico en mano pierden relevancia penal.
Sobre el reclamo de los familiares acerca de un teléfono iPhone faltante, la Justicia informó que, si bien se hallaron otros celulares en el lugar, no se realizó una búsqueda exhaustiva en la ropa personal del occiso al momento del levantamiento. No obstante, se aclaró que, de persistir la duda sobre la desaparición del dispositivo, la familia deberá radicar la denuncia correspondiente en la UFI Delitos Contra la Propiedad, dado que la causa de muerte ya ha sido esclarecida.