Uno, candidato a diputado proporcional en tercer lugar, flamante legislador electo. Otro, postulante a vice en la maquinaria de Vuelve. A ambos les fue bien, más allá de no haber coronado con el gobierno: Franco Aranda llegó a ocupar una banca y se sentó arriba de la ola massista, Fabián Gramajo aportó uno de cada 3 votos del giojismo y apunta a trascenderlo. Pero una vez consumado el resultado y apagados los flashes, los dos hicieron borrón y cuenta nueva. Se reinventaron, les nacieron impulsos que no habían aflorado. Y bajaron notoriamente el amperímetro de presuntos apoyos al espacio que integraron hasta julio.
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Franco Aranda, y Fabián Gramajo
Ese flagrante corrimiento del ex jefe comunal capitalino y el actual en retirada de Chimbas, podrá tener consecuencias. Se evaluará con el diario del lunes. Lo que no podrá discutirse es que exhibe un entramado mucho más complejo en la interna peronista de San Juan, que para muchos quedaba circunscripta al viejo duelo Uñac-Gioja. Dos líderes que volverá a verse las caras en poco tiempo, el 13 de agosto, pero que miran en el retrovisor la irrupción de actores de reparto que buscan ascender.
Del lado del giojismo flotará la incertidumbre sobre qué clase de repercusión tendrá la corrida de escalera de sus (¿ex?) socios. Si el ecumenismo de Aranda y la falta de entusiasmo –al menos en el plano público- de Gramajo, afectará sus aspiraciones para un cruce de espadas central en el que se medirán los tamaños para los próximos años.
Aranda fue miembro original del equipo giojista, a la luz de su distancia con el sector de Uñac. Fue candidato de esa lista, ingresó cómodo. Pero su espacio, el massismo, no integró la lista que armó José Luis con su hermano Juan Carlos a la cabeza de senadores y de Facundo Perrone como diputado. No porque no lo hubiera pretendido, manejaba varios nombres de su sector para entrar en el listado: Alejandra Cáneva o Gabriel Castro.
Pero no hubo caso, los Gioja no le dieron espacio. Y eso que ya el massismo era el portador de todas las expectativas a nivel nacional: cuando operó el cierre de listas para senadores y diputados (el 24 de junio), ya se había producido días antes el vuelco de todo el arco del oficialismo nacional hacia el ministro de Economía junto a la automática salida de Wado y de Scioli.
Por eso Aranda llegó a las últimas reuniones en plan Francella con su latiguillo de “bonita mañana, ¿no?. Pero el giojismo no le dio un tranco de cabida, ni registró el cambio de clima nacional en su lista sanjuanina. Como podría haber esperado el masssimo, si Aranda pertenecía al espacio del postulante a presidente y se supone lógico que el presidente pretenda disponer de legisladores bien propios, en lugar de tener que pagar peaje a dirigentes a préstamo. Los Gioja no lo vieron así y despojaron a quien impulsan como presidente de una mano propia.
Tampoco le dio cabida a Aranda en condición de único portador de la enseña massista el uñaquismo. Allí consideran que tienen línea directa con el tigrense sin pagar ningún peaje, y así lo ejercitaron el viernes con la visita política del ministro, sin pedir permiso a nadie y ocupando el eje central.
Volviendo al asunto, Franco utilizó la elegancia para explicar los motivos por los que no forma parte de la fuerza giojista de manera frontal. Dice que representan al Frente Renovador de Sergio Massa, dueño de una cuotaparte de Unión por la Patria. Y como tales, no pueden respaldar a una línea interna en desmedro de otra, ahora que el ministro ocupa la postulación presidencial casi en soledad.
Argumento suficiente para sacarse de encima incómodos rótulos con el giojismo, con quienes quedó con buen diálogo pero sin línea de fondo. A punto tal que seguramente Franco no se integrará al bloque giojista en la Legislatura, cuando le toque asumir el 10 de diciembre.
Lo del chimbero Gramajo va en el mismo sentido. Le hubiera alcanzado con pronunciar una sola palabra, o un solo nombre, para despejar cualquier duda sobre su espacio de pertenencia. Fue cuando le preguntaron hace 10 días a quién votará como senador nacional el 13 de agosto, y no hubo manera de que dijera de manera indubitable “a Juan Carlos Gioja”.
Hace señas, se saca fotos adentro de oficinas, va a actos y se sube al escenario, postea insinuaciones ligth. Pero al momento de ser bien claro y despejar sombras, apela a la gambeta corta que tan bien le viene saliendo en este año electoral. De la que se valió para desmarcarse del uñaquismo en la última curva del armado de listas y anclar en costas giojistas media hora después. Y a la que vuelve a apelar, ahora que busca trascender al giojismo -al que considera agotado y sin recambio- una vez que se salde la batalla final en la interna de los últimos 8 años.
Para eso sacó a navegar a su carabela de San Juan te quiero, extensión provincial de su expresión Chimbas te quiero que por ahora sólo es una expresión de deseos con mucho humo en el lanzamiento. Y comenzó a correrle el cuerpo a la jeringa con su alineación automático con Gioja, relación que deberá ser considerada transitoria a la luz de la evidencia.
Esa evidencia señala que ahora a Gramajo le sobrevinieron irrefrenables impulsos institucionales para recibir al gobernador Uñac con condición aún de intendente, después de haberlo esquivado con ganas. Ocurrió una semana atrás, en una recorrida de obras. Y allí fue donde recibió la consulta sobre a quién votará para el Senador, con su relación con el giojismo en el retrovisor y en presencia del otro candidato.
También se nota una caída en el ritmo de la movilización en Chimbas, cierta apatía que contrasta con los días de campaña en los que el propio Gramajo era candidato a vice. En busca de una mayor neutralidad, el intendente chimbero abrió oficinas en el resto de la provincia y se resistió al pronunciamiento político frontal.
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En esa pretensión de equidistancia, su último posteo en redes fue una foto de Juan Carlos en IG pero detrás de otra en portada con un primer plano de dos manos estrechadas. Es decir que, para verla, hace falta correr el reel de fotos. Varios posteos atrás se lo puede ver junto al gobernador Uñac –el otro candidato- recorriendo la construcción de un nuevo barrio en la ex bloquera. Luego de un largo período de carencia de esas fotos institucionales. Ni siquiera para el carnaval de Chimbas, cuando una foto de Gramajo con su colega y ahora vice electo Fabián Martín despertó recelo en la Paula. Con la excepción de un encuentro casual en la puerta de Canal 13: Fabián salía y Sergio entraba, se cruzaron, se sonrieron, flotaba el recelo por ese cierre de listas que los encontró cruzados. Se prometieron un café, salió foto conjunta en pleno trabajo. Esas fotos que sólo se muestran si los protagonistas quieren. Parece que quisieron.
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Dos nuevos condimentos, el de Gramajo y el de Aranda, cuyo impacto en la resolución de la interna de las Paso el 13 de agosto habrá que esperar para el lunes siguiente. Con un bonus track: para ese día, el candidato-hermano cambió de lado.