El escándalo que rodeó la relación fugaz entre Luciano Castro y Sarah Borrell en Madrid continúa sumando capítulos y consecuencias inesperadas. A quince días de que los audios y mensajes entre la joven danesa y el actor argentino se viralizaran y desataran una crisis mediática en la pareja de Castro y Griselda Siciliani, la repercusión cruzó fronteras y terminó afectando el día a día de Borrell: la bailarina fue desvinculada de su trabajo en Madrid tras la exposición pública de su affaire con el galán argentino.
La noticia fue confirmada por Juan Etchegoyen en Mitre Live, quien citó información obtenida por su colega español Roberto Antolín. Según los reportes, Sarah se desempeñaba en el bar Brunch and Cake, un reconocido local gastronómico en la capital española, el mismo sitio donde, de acuerdo a los trascendidos, habría tenido lugar el primer encuentro con Castro. La viralización del vínculo y la llegada de la polémica a los medios españoles habrían sido determinantes para que el local decidiera prescindir de sus servicios.
Etchegoyen detalló: “Echaron de su trabajo a Sarah después del escándalo que se vivió con el actor y Griselda, y los audios que salieron a la luz. Esa es la data que tengo para contar. Después de lo que pasó, el bar donde trabajaba Sarah decidió despedirla”. De esta manera, la joven que hasta hace poco tiempo se mantenía alejada del mundo del espectáculo, se vio envuelta en una situación que la dejó sin empleo y bajo el ojo público.
Por su parte, Antolín, desde Madrid, se trasladó al bar para corroborar la información de primera mano. “Juan, acá estoy en el lugar donde Luciano Castro conoció a Sarah, esta mujer danesa que reside en Madrid”, relató en vivo. El corresponsal incluso mostró la mesa donde, según lo que comentó la propia Borrell, se habría producido el primer encuentro entre el actor y la bailarina. Según los testimonios recogidos por el periodista español, la incomodidad generada por la constante atención mediática sobre el bar y la presencia de curiosos habría sido un factor clave para la drástica decisión de los dueños del local.
La situación de Sarah pone de manifiesto el efecto colateral que pueden tener los escándalos mediáticos en la vida cotidiana de personas ajenas al espectáculo. Desde el anonimato y la vida común en Madrid, la joven pasó en cuestión de días a ser identificada en la prensa internacional, perder su fuente de ingresos y ver su intimidad expuesta y debatida por usuarios y panelistas. Mientras tanto, continúa con sus proyectos artísticos y sus redes sociales se mantienen ajenas al escándalo.
Mientras Borrell enfrenta este momento complicado, el trasfondo del escándalo que involucra a Castro y Siciliani sigue generando repercusión en la Argentina. En A la Barbarossa (Telefe), la periodista Pía Shaw contó detalles de una conversación privada que mantuvo con el actor, quien reconoció estar “súper arrepentidísimo de lo que viene pasando dentro de esta situación” y admitió: “Perdí al amor de mi vida, me mandé una gran cag...”. Si bien Castro le dio permiso para compartir el contenido de la charla, le pidió no dar más detalles ni hablar más del tema en público.
La periodista fue categórica al describir el presente de la pareja: “Interpreto, porque tengo información, que no está nada bien entre los dos. No sé qué puede llegar a pasar el día de mañana, pero hoy es muy difícil la situación entre ambos y la relación”.
La historia de Borrell y Castro es un ejemplo de cómo la exposición mediática puede modificar el rumbo de la vida de personas ajenas al mundo del espectáculo. De la barra de un bar en Madrid al centro de la polémica internacional, la joven danesa ahora enfrenta la difícil tarea de reconstruir su privacidad y su vida laboral tras una tormenta mediática que, lejos de apaciguarse, sigue sumando capítulos y repercusiones. Mientras tanto, la crisis en la pareja de Castro y Siciliani se intensifica, y el escándalo parece lejos de llegar a su fin.
FUENTE: Infobae