La música es la gran compañera de su vida. Juntos han vivido innumerables experiencias y el Nano Rodríguez (46) está convencido que quedan muchísimas más por atravesar. Si bien su nombre es sinónimo de folklore a lo largo del mapa nacional, sus comienzos y su corazón están muy unidos al cuarteto.
Es dueño de un carisma y una fortaleza que le han permitido levantarse de varios reveses que le ha planteado la vida, y siempre está listo para compartir su arte en el escenario que le pongan por delante. Se animó con la mejor onda a compartir en el ciclo ‘Media Hora Entre Preguntas’ su trayectoria, profundizó en el presente que lo mantiene entusiasmado y dio algún pantallazo de un futuro al que afrontará con las mejores energías, acompañado siempre de sus seres queridos.
-Vamos a la primera vez en la que te subiste a un escenario, ¿qué recordás?
-Lo tengo presente y lo vivo en cada show por la magnitud que tuvo. Por romper miedos, mitos y tener que actuar con un seudónimo para que no dijeran que era hijo de Horacio Rodríguez. Y la posibilidad se la tengo que agradecer al maestro Ricardo Greguar, que fue quien me enseñó lo que sé en la actualidad. Fue un 1 de mayo, en una doma en Punta del Monte y cantando cuarteto.
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-¿Cantando cuarteto?
-Sí, con una banda de cuarteto que tenía el maestro. Se llamaba el Cuarteto Dorado. Yo llegué y me pregunto si yo sabía algún tema. Le dije que sí y me contestó: ‘Entonces subí y cantá’. Desde ahí no me bajé nunca más. Fue con 16 o 17 años y ahora tengo 46.
-¿Cómo era el Nano estudiante?
-Bueno, bueno. Me gustó mucho la escuela. Además, me hacía tiempo para jugar al handball y jugar al básquet. Me daba los tiempos, pero la música me podía más. Me salía de la escuela para irme a ensayar, me hacía la chupina.
Me gustó mucho la escuela. Además, me hacía tiempo para jugar al handball y jugar al básquet. Me daba los tiempos, pero la música me podía más Me gustó mucho la escuela. Además, me hacía tiempo para jugar al handball y jugar al básquet. Me daba los tiempos, pero la música me podía más
-¿Cuándo se produce el cambio del cuarteto al folklore?
-El cuarteto me cansó como género musical. Con Ricardo nos tocó vivir un momento muy difícil de la música del cuarteto. En ese momento estaba en pleno auge y renegábamos mucho con el tema de la responsabilidad. Yo hablo de Ricardo como si fuese mi papá. Me dio la posibilidad de ser parte de su casa, de su familia. Y nosotros renegábamos mucho porque está el músico que es ‘hobbista’ y el músico de profesión. Y llegó el momento en el que le dije maestro esto me saturó y dejé de cantar. Ahí me puse a estudiar arquitectura.
No Siento Penas Por Ti - Nano Rodriguez (Video Oficial)
-¿Y cuándo te vuelve a llamar la música?
-Me vuelve a llamar en un asado de entre casa. Agarré una guitarra, un vecino trajo un bombo y grabamos con un grabadorcito que tenía mi viejo lo que cantábamos. Y ahí apareció el dueño de la compañía Proi Music, que era amigo de mi viejo de toda la vida, y preguntó quién era el cantor. Mi viejo le dijo que era yo y el 21 de septiembre de 1999 viajé a Córdoba a grabar mi primer disco: “Nacer y morir cantando”.
-En tu época de estudiante, ¿qué te gustaba escuchar a vos?
-Yo soy cuartetero.
-Uy, pensé que me ibas a tirar un Horacio Guaraní o algo por ahí.
-Sí, también lo escucho. Ahora que estoy en la parte autoral, que estoy escribiendo mis canciones, son una influencia fundamental. Vos te ponés a ver lo que hizo Buenaventura Luna o Atahualpa Yupanqui es una antología de la música nuestra. Pero soy de escuchar más cuarteto, me gusta el quilombo.
Vos te ponés a ver lo que hizo Buenaventura Luna o Atahualpa Yupanqui es una antología de la música nuestra Vos te ponés a ver lo que hizo Buenaventura Luna o Atahualpa Yupanqui es una antología de la música nuestra
-¿Sos bueno bailando cuarteto?
-El mejor de todos. Barrio San Ricardo, Sporting Estrella y otros lugares pueden dar fe de ello.
-¿Y sos de dar serenatas?
OMEGA ft NANO RODRIGUEZ - Chamana de mi vida (Video ofcial)
-Toda mi vida, hasta el día que me muera. Si querés vamos ahora (Risas).
-¿Existe alguna que recordés por algo en especial?
-Sí. Me llamó a un amigo y me dice: ‘Mirá, tengo que darle una serenata a una chica que vive en el límite entre Concepción y Chimbas. Vos le das la serenata y yo aparezco cuando la chica salga por la ventana’. A mí me pareció raro que mi amigo no se bajara del auto, pero bueno yo sí me bajé con la guitarra y empecé ‘Voy a comerte el corazón a besos, a recorrer sin límites tu cuerpo…’. Ahí siento que se abre un poquito la ventana y que alguien me dice: ‘Corré’. Pero yo seguí cantando y me vuelven a decir: ‘Corré’. Y de golpe se prendió una luz y salió un viejo en calzoncillos cortos y con una fusta de cuero en la mano. Ahí empecé a correr sin dejar de cantar (Risas).
-¿Qué sentís cuando vas por ahí y de repente escuchás una canción tuya sonando?
-Yo soy llorón. Esas cosas me emocionan. Uno no sabe lo que le causa a la otra persona hasta que tenés la posibilidad de interactuar y que te lo digan. Hay una canción que se llama ‘La Vida’ y que a mí me ha marcado porque cuenta la historia de mis viejos, y vos por ahí te encontrás que la persona que la escucha y está llorando frente tuyo le pasó lo mismo. Su hijo dejó todo y se fue y que aprendió a ser hijo el día que le tocó ser padre. Son cosas que te movilizan.
Yo soy llorón. Esas cosas me emocionan. Uno no sabe lo que le causa a la otra persona hasta que tenés la posibilidad de interactuar y que te lo digan Yo soy llorón. Esas cosas me emocionan. Uno no sabe lo que le causa a la otra persona hasta que tenés la posibilidad de interactuar y que te lo digan
Mirá a continuación la entrevista completa
Media Hora entre preguntas: Programa 12 junto a "Nano" Rodríguez