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Ejercicio de memoria

Melinda Culea, la actriz que despidió el machismo

Formó parte de una exitosa serie de los '80 y los celos de algunos compañeros provocaron que su rol de actriz en la misma terminase súbitamente

Por Redacción Tiempo de San Juan 25 de julio de 2022 - 15:42

Cuatro exintegrantes del Ejército estadounidense son encarcelados por un delito que no cometieron. Logran escapar y, una vez afuera, se ganan la vida resolviendo casos contra criminales, al tiempo que siguen huyendo de quienes los buscan por desertores. Tienen una sola regla para formar parte de esta Brigada A: nunca matarán a nadie. Pero en la vida real sí provocaron que una actriz se quedara sin trabajo.

El jefe y el encargado de la planificación era el coronel Hannibal Smith (George Peppard). Después estaba el sargento Mario Baracus (Mr T), que se caracterizaba por la fuerza, por ser un gran mecánico y conductor de vehículos de todo tipo, con un gran miedo: a volar. El teniente Templeton Peck (Dirk Benedict) se encargaba de proveerle al equipo aquello que era difícil de conseguir. Y por último aparece el capitán Murdock (Dwight Shultz), un experto piloto que siempre se peleaba con Baracus.

En los 80, y a lo largo de cuatro años, la serie Brigada A logró un gran furor en los Estados Unidos para después posicionarse en más de 12 países –incluida la Argentina-. Quien pasó su adolescencia entre 1983 y 1987 seguramente recordará aquellos redoblantes y la melodía que le daba inicio a cada capítulo. Incluso los más chicos, porque en los 90 las repeticiones de los viejos capítulos también obtuvieron el mismo clamor popular, siguiendo las aventuras de Mario Baracus, Murdock y compañía. Y también de Amy Allen, la única mujer entre los protagonistas.

Melinda Culea era la actriz que interpretaba a esta periodista que se ponía a servicio de la Brigada A, brindándoles información precisa sobre situaciones puntuales cada vez que la necesitaban. Amy fue la gran aliada del equipo.

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Culea estuvo en las dos primeras temporadas. En otros tiempos, cuando a las mujeres no se les otorgaba un lugar destacado en las series de acción, ella supo cómo hacerse de un lugar en un proyecto al que llegó por casualidad. Sucede que la llamaron para el piloto como una especie de relleno, pero fue tal lo que generó que los productores no dudaron en sumarla en un rol preponderante, más allá de cierta resistencia del elenco.

No le fue nada fácil ganarse el lugar. De hecho, la terminaron sacando porque George Peppard no le simpatizaba que una mujer estuviera a la par del equipo de varones. Estas quejas terminaron por poner entre la espada y la pared a los productores: el actor cuando les dijo que era él, o ella. Y no se trataba de Melinda en particular, sino que no deseaba que hubiera una actriz a la misma altura de los protagonistas hombres. Machismo made in década del 80.

La resistencia por no sacarla de la tira se terminó cuando tuvieron que elegir. Sacar a Peppard iba a ser de gran escándalo, y cortaron por lo más delgado. El nombre de Melinda siguió apareciendo en los créditos, la siguieron nombrando hasta el final, pero nunca más apareció en un capítulo. En una entrevista de promoción, Culea había buscado destacar el rol de sus compañeros en la trama, haciéndose a un lado: “Soy un miembro sustituto (de la Brigada A) -dijo-. Aunque soy periodista de un periódico y puedo escribir artículos sobre cosas que me importan y puntos de vista políticos, estos tipos realmente lo logran. Salen y realmente salvan a la gente”.

Al coronel Hannibal pareció no alcanzarle. La segunda temporada –de la que se fue unos capítulos antes de su finalización- fue un verdadero padecimiento para ella. Fue perdiendo lugar y, cuando aparecía, casi no tenía texto. Escenas fugaces y sin diálogo terminaron por eliminar su presencia. Si bien se habló de diferencias creativas y otras cuestiones, el sexismo fue lo que desencadenó todo. Culea fue reemplazada por la actriz Marla Heasley; Peppard también se ocupó de que la echaran.

Melinda nació el 5 de mayo de 1955 en Western Springs, un pueblo de los Estados Unidos de 12 mil habitantes. Antes de su desembarco en Brigada A, su bisagra como actriz, tenía una carrera que fue construyendo en Las reglas del matrimonio(1982) y La isla de la fantasía(1983). De allí pasó a Lazos de familia, una exitosa comedia con un ascendente Michael Fox.

En 1987 demostró su versatilidad cuando protagonizó St. Elsewhere, un drama vinculado a la orientación sexual que generó diversa opiniones en aquellos años. Ya en los 9, tuvo participaciones en Beverly Hills 90210 y Amor fraternal, y pasó al género del terror en Secretos enterrados, concluyendo la década con participaciones esporádicas en Expedientes X.

Ese fue el cierre de su carrera como actriz. Melinda decidió dar un paso al costado para dedicarse a la familia. Fue el momento en el que desapareció por completo, la última página de su libro en los medios. Se supo que hubo llamados para que regresara a la televisión, pero ya no quiso saber nada. Se trata de una etapa cerrada que por el momento no desea abrir.

Respecto a su vida privada, en 1994 conoció al director Peter Markle mientras estuvo llevando adelante del filme Wagons East. Fue amor a primera vista y un año más tarde decidieron casarse. Antes de eso no había tenido una pareja conocida. Fruto de esa relación, Melinda fue mamá de Lily y Lucas.

Tras su retiro de los sets de filmación, dedica su tiempo a escribir. En 2016 editó Wondago, una de sus últimas publicaciones. “Nunca salí del armario como escritora o artista porque me ganaba la vida como actriz y eso era lo suficientemente público para mí. Escribí muchas ideas de historias y guiones, pero nunca se los mostré a nadie”, remarcó sobre su otra pasión.

Saber de ella por estos tiempos se convirtió en una de las tareas más que difíciles. Tiene redes sociales, pero la que más usa es Instagram. Si bien la cuenta es privada suele aceptar a sus fans, quienes, una vez adentro, se encuentran con pinturas de su autoría, frases y fragmentos de libros. Casi no tiene fotos de ella y mucho menos familiares. Las que hay son de las cotidianas; de su otra vida como actriz, no hay nada.

Al fin de cuentas los George Peppard de la industria habrían logrado su cometido.

Fuente: Infobae

Tiempo de San Juan

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