La noticia sorprendió y, al mismo tiempo, despertó recuerdos de una de las parejas más emblemáticas de la farándula argentina: Evangelina Anderson y Martín Demichelis pusieron fin a una relación que se extendió durante más de 18 años. La confirmación llegó de boca de la propia modelo, quien eligió ser breve y directa: “Estoy separada. Hay una familia y hay tres chicos”, declaró a la salida de una grabación televisiva, dejando en claro que su prioridad es proteger la intimidad de sus hijos.
La historia comenzó en diciembre de 2007, cuando Evangelina iniciaba una temporada teatral en Villa Carlos Paz y Martín, jugador del Bayern Múnich, estaba de visita en Córdoba. Un encuentro fortuito en una función derivó en una serie de mensajes que, sin que ellos lo supieran, formaban parte de una broma orquestada por un amigo del futbolista. Entre malentendidos y casualidades, la conexión real se dio tiempo después, abriendo paso a un romance que, en cuestión de meses, se volvió inseparable.
En 2008, Anderson dejó su carrera en Argentina para mudarse a Múnich junto a Demichelis. Al año siguiente nació Bastián, el primero de sus tres hijos, y en 2013 llegaría Lola, en medio de una breve crisis que superaron. En 2015 celebraron una boda civil íntima en la que él le dedicó un emotivo mensaje, y en 2017 completaron la familia con la llegada de Emma, apodada “Abrojito”. Durante esos años, la pareja vivió en distintas ciudades de Europa, adaptándose a las exigencias de la carrera deportiva del exfutbolista.
El regreso definitivo a Argentina se dio en 2022, cuando Demichelis asumió como director técnico de River Plate. Anderson retomó su carrera en la televisión, pero la estadía en Buenos Aires fue breve: meses después, una oferta laboral llevó a la familia a México, donde el exdefensor dirigió a Rayados de Monterrey. Fue en esa etapa cuando comenzaron a circular rumores de crisis e infidelidad, versiones que ambos evitaron alimentar públicamente.
Con el regreso al país, las especulaciones tomaron fuerza y, finalmente, la confirmación de Evangelina cerró el capítulo. “Mi vida no es un show y mi familia no es un circo”, sostuvo con firmeza, aclarando que la decisión no fue repentina. Después de casi dos décadas de viajes, mudanzas, hijos y reconciliaciones, el vínculo que parecía inquebrantable llega a su fin, marcado por la voluntad de resguardar la armonía familiar y afrontar la nueva etapa con madurez.