En televisión casi todo es cartón pintado. No sólo los decorados, sino también las relaciones entre los periodistas, conductores, actores, animadores.
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SUSCRIBITEEn televisión casi todo es cartón pintado. No sólo los decorados, sino también las relaciones entre los periodistas, conductores, actores, animadores.
Lo que se ve no es necesariamente lo que sucede realmente. Puede que sí, pero…
Un caso patente es el de Eduardo Feinmann y Jonatan Viale, el hijo del recordado periodista y conductor Mauro Viale.
Los celos del periodista ultraconservador contra el joven animador en ascenso comenzaron hace un tiempo, cuando en el canal se planteaba siempre el rating de Viale como un ejemplo.
Dentro del programa de Viale, uno de los pasajes más vistos era el pase, clásico que se impuso en la TV argentina, en el que al finalizar un programa y comenzar el otro, los conductores dialogan desacartonadamente abundando en gracias y chirigotas.
Pero el odio de Feinmann no termina en el rating. Según versiones de periodistas del espectáculo, el abogado y periodista habría encarado a la producción de Viale con una recriminación: aduce que le cierran a los entrevistados antes, y eso impide que vayan a su programa.
Enojado y a los gritos, en los pasillos del canal de los Saguier, que Jorge Lanata aseguró que ya pertenece a Mauricio Macri, especuló con que esta parecía “una costumbre familiar”, en referencia a Mauro Viale, fallecido durante la pandemia del COVID y productor periodístico implacable, capaz de cualquier cosa por conseguir un entrevistado o una nota.
Esto llegó a oídos de Viale Jr, la pelea escaló, y ayer martes, cuando los televidentes esperaban el pase, Feinmann sólo saludó con un “hasta mañana”.
Transfigurado, Viale dio comienzo a su programa, mirando al costado, donde Feinmann debía estar recogiendo sus cosas y soltó un “ya vamos a hablar”.
Veremos si la lógica empresarial se impone a la afrenta personal, y el pase vuelve.
