¿De donde creés que sale esa relación tan estrecha entre las
drogas y el rock?
Yo me salvé de la merca hasta los 31 años, que empecé duro
con la falopa. La primera droga me la convidó Pappo. Se llamaba Obesín y era
una pastilla para adelgazar. Como yo era re anfeta, todo el día a mil, bajo ese
efecto me tenían que bajar del escenario con la Policía. Además, era una pasta
de venta libre. Todo el mundo tomaba. Era para adelgazar. Pappo me la dio en
enero del año ‘70. Ahí quedé pegado. Me pasaba días sin dormir, fumaba como
loco, meaba una cosa amarilla espantosa... Pero la merca, a los 31. Hasta ese
momento la cocaína era del tango. Despues probé de todo. Con ácido tampoco
pegaba un ojo y veía elefantes verdes.
Perdón, ¿la marihuana entra en esta conversación?
La marihuana es una droga que le costó la vida a Spinetta.
¿La marihuana?
¡Claro! ¿Por qué crees que murió de cáncer de pulmón? Por
fumar porro durante 25 mil años. ¿Vos una vez te fumaste un porro? El alquitrán
que queda en la tuca.... Imaginate ese alquitrán multiplicado por 40 años de
fumar porro, y por la mezcla con tabaco normal. Luis era muy nervioso y fumaba
mucho. Una vez me lo crucé con el porrito y le dije: "Ya estás grande para
eso...” Me dijo "sí, tenés razón; pero si no me fumo uno, salgo a la calle y
mato a alguien”, jajjaja. El Flaco se comía las uñas, ¡los cartílagos de las
uñas! Vos lo veías cantando esas canciones tan poéticas, pero el pibe era una
bola de nervios.
Y vos zafaste de todo.
Yo soy duro de matar. Me salvé de la cocaína, del alcohol,
de un cáncer de riñón. Y de Charly.
Juanse está en un plan parecido al tuyo.
No, él está con los evangelistas. Nada que ver con lo mío.
¿La religión puede ser otra droga?
Casi todos los tipos que tenemos problemas de adicciones
cambiamos una cosa con otra. Yo tengo compañeros alcohólicos, del grupo, que se
transformaron en jugadores. Hay otros que morfan como locos. El adicto tiene un
agujero imposible de llenar. Entoces lo llena con lo que venga. El asunto es
llenar ese agujero con algo que no sea malo. Si cortás con el alcohol, cortás
con la merca. La pelea más difícil de todas es con el alcohol. Pero para
recuperarse, uno necesita ayuda de un ser superior. No me preguntes quién:
puede ser hasta Juanse, no sé. La ayuda que recibí yo me borró de la cabeza el
mundillo del rock. Nunca más vi a nadie.
Aunque suene antipático, Héctor, hablemos del lado bueno,
entre comillas. Vos me hablás del final, del desenlace, pero si existe tanto
consumo...
Hay un lado bueno, aunque pueda ser apología. Tocar, no
podés tocar la viola porque se te endurecen los músculos; ahora, vos te creés
que sos Hendrix. Yo iba al Roxy a zapar con Charly y me sentía todopoderoso. Se
me salía el corazón por la boca y la gente me endiosaba. Pensá en Maradona, si
no podés imaginarme a mí. La merca me sirvió para componer, y yo nunca fui un
compositor. Nunca fui Fito Páez. Durante esa época compuse parva de temas y son
temas que si los escucho ahora, sobrio, están buenos. Te juro que escucho esa
cosecha de canciones y no sé de dónde salió. Incluso tocaba acordes que ni
conozco. Acordes complicados.
Sacaste tu costado de compositor gracias a la merca.
Y, medio que sí. Las situaciones inestables y emocionales
que extraje de la merca me descubrieron un costado que no había explorado
antes. No todo fue malo, esa es la verdad. Los primeros tiempos fueron muy
lindos, muy divertidos. Sobre todo en esa época en la que yo andaba muy
pegoteado con Charly, un tipo muy inteligente y creativo.
Vos tocabas en Aquelarre. ¿Con Charly de dónde viene la
relación?
Yo, como buen discípulo de Pappo, odiaba a Sui Generis. Pappo
daba las órdenes. Si Pappo decía que Sui Generis era un grupo para putos, era
palabra santa. Yo tocaba en Aquelarre, Spinetta en Pescado, y Pappo en Pappo’s
Blues. De pronto aparecieron estos tipos cantando Rasguña las piedras, y yo
pensé que eran pibes de 11 años. Te juro. Pero vos me preguntaste por Charly.
Cuando yo vine de España con Aquelarre traje equipos de música para empezar con
mi empresa de sonido y empecé a trabajar para Serú Girán. Ahí nació la relación
más fluida.
Tenés empresas de audio y sonido desde los ‘80. ¿Nunca
confiaste en vivir de la música?
¡Jamás! Los únicos dos años que viví como músico fueron con
Aquelarre en España. Para llevar adelante una carrera musical no hace falta
tocar bien. Hay que componer y yo, básicamente, era un guitarrista que estaba
acá y allá. Cuando fui a España me puse una meta: no voy a volver a la
Argentina a tocar con los equipos de mierda que había acá. Y así me di cuenta
de que podía alquilarlos. Mis primeros clientes fueron los Vox Dei. Sonaron de
puta madre.
Decías que zafaste y que te sentís un pibe de 15. ¿Por qué a
Charly no le pasa lo mismo?
Porque no dejó. Poné una foto de él al lado de una foto mía.
Charly es una pena. Yo creo que Charly recuperado, no sirve. Lo vi en el
escenario, y ese no era Charly. Cuando yo empecé a recuperarme, me recomendaron
expresamente que vaya a la casa de Charly a despedirme para siempre. Eso fue en
el 2004. Ahí arranqué con los grupos. Le dije que no iba a consumir más y que
antes de irme quería llevarme una guitarra suya de recuerdo. ¡Me quiso regalar
dos!
Claramente Charly le entregó la vida a la música.
¡Sí! Todo lo que nos dio... toda la música que nos dejó de
regalo. Un verdadero genio.
¿Te aburrís un poco?
Mirá: yo quise seguir tomando merca, pero sin alcohol
quedaba duro, y no daba. Mi vida cambió totalmente.
Una mirada sin complacencias
"El rock nacional se creó por error”
¿Qué amigos te quedan del rock?
Todos los que no consumen: Emilio del Guercio, Rodolfo
García, Machi, Diego Arnedo. La gente que está bien. Con la gente que consume
no hablo ni por teléfono. Yo ahora grabé un disco con Lito Vitale, pero a Lito
nadie lo quería ver porque era un "boludón careta”. ¡Nosotros éramos los
boludos! ¿Sabés lo que me costó darme cuenta de que los vivos eran los que no
consumían?

Aquelarre. El cuarteto que Starc integró con García, Del
Guercio y González Neira entre el ‘70 y el ’75 exhibió una sofisticación y
elaboración que aún hoy sigue siendo referencia en el rock argentino.
¿Escuchás rock argentino?
Poco. Lo que yo veo es la falta total de talento. No hay
nadie que componga. Un poquito Ciro y Los Persas, que suenan como la puta
madre. Ciro no es Cerati, pero tiene algo. Lo demás es el chingui chingui de La
Vela Puerca y todo eso. ¿Querés que te toque un tema? Sol mayor y chingui
chingui, todo como si fuera Calamaro, pero con un solito de Keith Richards
tocado como el orto. Hay cinco mil grupos iguales: Las Pastillas de no se
qué... Es que el rock nacional se inventó por error. No teníamos ni las
condiciones ni los instrumentos necesarios. Se inventó por falta de información.
Luis Alberto quería ser uno de Los Beatles, pero a diferencia de cómo es ahora,
no teníamos de dónde afanar porque la información llegaba tarde. ¿Por qué
Francia no tiene rock y cantan lo que cantan? Porque enfrente de Francia está
Londres, y los ingleses los aplastan.
Opinión
Uno que la vio de adentro. Por Eduardo Slusarczuk
Aunque temeraria, a primera vista, la relación que traza
Héctor Starc entre la marihuana y la muerte de Luis Alberto Spinetta, lleva la
carga de quien, como alguna vez el ‘Flaco’ dijo de Charly García en la
presentación de su concierto Las Bandas Eternas, "bajó al infierno, se cagó a
palos con los demonios y salió vivo”. Socio en Aquelarre -una de las bandas
esenciales del rock argentino de los ‘70-, de dos compañeros históricos del
Flaco -Rodolfo García y Emilio Del Guercio-, y animador de la escena como músico
-en Tantor, en El 60, como solista o invitado de muchos-, y como proveedor de
equipos e instrumentos después, Starc es uno de esos tipos que la vivieron de
adentro y no tocan de oído a la hora de repasar la historia de nuestro rock. Y
cuya cabeza de calvicie eterna jamás se puso una gorra que le dejara marca.