Por Jorge Balmaceda Bucci
Si se mezcla una ‘melómana prenatal’ con una virtuosa intérprete musical lo más probable es que se obtenga por resultado a Cecilia Cumpián. Esta simpática y entradora joven, de contrastada estirpe roquera, es dueña de una vertiginosa y soñada historia. En menos de 10 años pasó de tocar sus primeras notas en el piano a charlar –bajo un cierto halo familiar- con Gustavo Santaolalla, Nito Mestre y Carlos Puccio, auténticos próceres de la música argentina.
El cordón umbilical hizo las veces de auricular para que Ceci no dejara de percibir los temas que sus padres interpretaban en el grupo Realidad Social Argentina, allá por la década del ’90. Una vez fuera del cascarón, siempre abrigada en la calidez musicalizada del hogar, la pequeña descubrió su primer amor bajo la forma de un piano.
Transitando por la Escuela de Música, con 6 años, fue sumando data formal y soltando sus dotes de interpretación y audición, mientras que por casa se empapaba de himnos y otras canciones del rock nacional. Siguiendo los consejos de su madre, Cecilia, quien por entonces estaba abducida por la genialidad de Charly García, se permitió abrir la caja de Sui Géneris y la película dio un giro. La sensible manera de narrar y sentir la existencia de Nito Mestre se robó el corazón de la ya por entonces adolescente, quien un tiempo más tarde, precisamente el 22 de agosto de 2012, concretó el primer capítulo de su trilogía onírica: tocó con Gustavo Santaolalla.
“Fue impresionante. Yo volví a anotarme en un coro –antes había estado pero en 2009 lo dejó por incompatibilidad horaria- porque me enteré que Gustavo venía a la provincia con motivo del plan Igualdad Cultural. Me eligieron y cuando fuimos un día antes a ensayar le dije a una amiga que yo quería regalarle una canción a él. Me acerqué, se lo dije, estaba renerviosa, y él me contestó que estaría encantado de escucharla. Me puse a cantar “Mañana campestre”, un tema suyo que me fascina, y cuando lo estaba tocando me preguntó si podía acompañarme. No lo podía creer”, recordó.
“Al otro día”, prosiguió Cumpián, “estaba con mis compañeros del coro en el ensayo general y se acercó la productora de Gustavo para decirme que a él le había encantado lo que pasó el día anterior y que le gustaría que lo acompañara en una parte de su presentación. Yo estaba en una nube. Le llamé a mi vieja, que no había ido, y le dije gritando <¡¡¡Voy a tocar con Santaolalla!!!>. Ahí nomás se mandó con mi viejo para el Auditorio. Fue algo impresionante. Un sueño cumplido sin dudas”, agregó.
Pero el destino tenía más sonrisas guardadas para la muchacha. Su sana locura por el binomio Charly-Nito la condujo a crear en Facebook el grupo “Sui Géneris para sui géneris”, que actualmente cuenta con más de 2.600 miembros. Su intención era concentrar en este sitio a otros fanáticos de dúo, pero nunca imaginó que, a la semana de abrirlo, el mismísimo Nito Mestre le envió una solicitud para sumarse a la movida.
“Fue muy fuerte ver su solicitud. Obviamente, que lo acepté e inmediatamente lo convertí en uno de los administradores. Desde ahí tenemos una linda relación. No nos llamamos todos los días, pero siempre sabemos lo que está haciendo el otro en el ámbito profesional”, expuso Cecilia, que en julio del año pasado conoció personalmente su ídolo cuando Nito anduvo por estos pagos. “Es un groso en todos los sentidos”, tiró.
De momento, la tercera frutilla de su postre musical –todo pinta para que se sigan sumando más en el futuro- la puso Carlos López Puccio, el reconocido integrante de Les Luthiers y director del Estudio Coral de Buenos Aires. “Es mi gran referente”, dijo Ceci, quien desde hace unos años forma parte del Coro de Cámara Arturo Beruti y desde hace un mes está al frente del ‘Coro en Armonía’, integrado por adultos mayores y que sigue abierto a sumar nuevas voces.
“Es otro de mis ídolos y mi gran inspirador para volver a ser coreuta. Después del San Juan Coral del 2013 decidí escribirle para contarle lo que representa su trabajo para mí y ahí empezó una relación muy linda. Poco tiempo después, en noviembre, María Elina Mayorga, directora del Beruti y amiga en común de ambos, me llevó a Mendoza para conocerlo porque sabía que se presentaba con Les Luthiers. Me pasé toda la noche llorando de la emoción. Es impresionante”, afirmó la afortunada joven. Tener como “padrinos artísticos” –con relación directa- a los monstruos de Santaolalla, Mestre y López Puccio no está al alcance de cualquiera: “Está claro que soy una persona con mucha suerte, tengo muy buena relación con los tres”.
Tener como “padrinos artísticos” –con relación directa- a los monstruos de Santaolalla, Mestre y López Puccio no está al alcance de cualquiera: “Está claro que soy una persona con mucha suerte, tengo muy buena relación con los tres”.