Un estreno de lujo

Rigoletto y la censura

Rigoletto se presentará por primera vez en San Juan en forma completa y en una única función el sábado 19 de mayo en el Auditorio Juan Victoria de la mano de la Fundación Ópera de San Juan.
jueves, 17 de mayo de 2012 · 08:30

Por Ricardo Elizondo
Director de la Opera San Juan

Rigoletto se presentará por primera vez en San Juan en forma completa y en una única función el sábado 19 de mayo en el Auditorio Juan Victoria de la mano de la Fundación Ópera de San Juan. Será en el marco de la 1era. Temporada Artística del Auditorio Juan Victoria que organiza el Ministerio de Turismo, con la participación de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan y el coro de la Ópera de San Juan, bajo la Dirección Musical de Lucía Zicos y la Dirección Escénica de Felipe Hischfeldt.

Promete ser una noche mágica de amores y desencanto, un libreto maravilloso y el sutil desenfado de la música de un Verdi en todo su esplendor que sella en Rigoletto la primera obra cumbre de la lírica universal. Sin dudas, una noche de ópera para disfrutar, con el sello de excelencia del auditorio Victoria.

La historia

A principios de 1851, el teatro de La Fenice de Venecia invitó a Verdi a componer una nueva ópera para ser estrenada allí, en una época en que ya era un compositor bien conocido con un grado de libertad a la hora de elegir las obras que prefería musicar. Pidió entonces a Piave (con quien ya había trabajado en Ernani, I due Foscari, Macbeth, Il corsaro y Stiffelio) que examinara la obra Kean de Alejandro Dumas (padre), pero sentía que necesitaba un tema más enérgico con el que trabajar.

Verdi pronto dio con el drama francés “Le roi s’amuse” (El rey se divierte), del escritor Víctor Hugo. Más tarde, Verdi explicaría que "contiene posiciones extremadamente poderosas. El tema es grande, inmenso, y tiene un personaje que es una de las más importantes creaciones del teatro de todos los países y todas las épocas". Era un tema muy controvertido y el propio Hugo había tenido problemas con la censura en Francia, que había prohibido producciones de esta obra después de su primera representación casi veinte años antes (y continuaría prohibida durante otros treinta años).

Como la Austria de la época directamente controlaba gran parte del norte de Italia, se presentó ante el Consejo de Censores austríacos. La obra de Hugo representaba a un rey (Francisco I de Francia) como un seductor cínico e inmoral, algo que resultaba inaceptable en la Europa de la Restauración posterior a las guerras napoleónicas.

Desde el principio, Verdi era consciente del riesgo, lo mismo que Piave. En una carta Verdi escribió a Piave: "Usa cuatro piernas, corre por toda la ciudad y encuéntrame una persona influyente que pueda obtener permiso para hacer Le Roi s'amuse." Le siguió correspondencia entre un prudente Piave y un ya comprometido Verdi, y los dos estaban en riesgo y subestimaron el poder y la intención de los austríacos.

A comienzos de 1850, empezaron a difundirse rumores de que la censura austríaca iba a prohibir la producción. Consideraban la obra de Hugo en el límite de la lesa majestad, y nunca permitirían que una obra tan escandalosa se representara en Venecia. En agosto, Verdi y Piave prudentemente se retiraron a Busseto, ciudad natal de Verdi, para continuar la composición y preparar un esquema defensivo. Escribieron al teatro, asegurando que las dudas del censor sobre la moralidad de la obra era injustificada. Pero puesto que quedaba poco tiempo, poco podía hacerse. Los compositores llamaban en secreto a la obra La maldición.

Para no desperdiciar el trabajo, Piave intentó revisar el libreto y fue incluso capaz de sacar de él otra ópera Il Duca di Vendome, en la que el soberano era sustituido por un duque y tanto él como el jorobado y la maldición desaparecían. Verdi se manifestó completamente en contra de esta solución y en lugar de ello prefirió negociar directamente con los censores, argumentando cada punto de la obra.

El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores del teatro. Brenna, el secretario de La Fenice, mostró a los austríacos algunas cartas y artículos representando el mal personaje pero el gran valor del artista, ayudando para mediar en la disputa. Se trasladaron a Busseto y allí se pusieron de acuerdo con Verdi y el libretista para que se cambiasen al menos estos puntos: Trasladar la acción de la Corte de Francia a un ducado de Francia o Italia; y cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo. En la versión italiana el duque gobierna Mantua y pertenece a la familia Gonzaga: los Gonzaga se habían extinguido hacía tiempo a mediados del siglo XIX, y el Ducado de Mantua ya no existía, de manera que no se podía ofender a nadie. La escena en la que el soberano se retira a la habitación de Gilda se eliminaría. La visita del duque a la taberna no sería dictada por bajos propósitos, sino provocada por un truco. El jorobado (originalmente, Triboulet) pasó a ser llamado Rigoletto (del francés rigolo = divertido). El nombre de la obra también se cambió.

Verdi aceptó estos condicionantes y el contrato se firmó. Las firmas fueron tres: Verdi, Piave y Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice. Así fue como nació la ópera Rigoletto que hoy se conoce. Verdi se propuso en esta obra conciliar la estructura tradicional del melodrama con la complejidad del protagonista, Rigoletto, y eso no lo pudo cambiar la censura con sus condiciones. El bufón Rigoletto es un personaje verdiano, que se mueve entre el afecto por su hija y el odio por el Duque y los cortesanos. Es exactamente lo que Verdi quería realizar.


Rigoletto: Ernesto Bauer
Duque de Mantua: Juan Carlos Vassallo
Gilda: Laura Polverini
Conde de Monterone: Milton Miller
Sparafucile: Nicolas Secco
Maddalena: Romina Pedrozo
Giovanna: Bibiana Lescano
Conde de Ceprano: César Sánchez
Borsa Matteo: Gabriel Arce
Condesa de Ceprano: Sara Hidalgo
Page: Luis Muñoz
Usciere: Pablo Guardia

El equipo

Dirección Musical: Lucía Zicos
Dirección Escénica: Felipe Hirschfeldt
Dirección Escenográfica: Emanuel Díaz Ruíz
Asistencia de Dirección: Carina Olivares
Asistencia de Producción: Víctor Lucero
Dirección General: Ricardo Elizondo

Orquesta Sinfónica de la UNSJ
Dirección de Centro: Vescelin Yanakiev
Coro de la Opera San Juan
Preparación Musical: Jorge Fuentes García
Asistencia de Dirección: Monika Skowron
Subtítulos – Cristina Pontoriero

Los precios

Entradas en venta: Valor, 100 pesos
Lugar: Boletería del Auditorio, Il Pasticcierre Café (Patio Alvear) y Tarjeta Nevada.
08:30 a.m. 17/05/2012

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