zodiaco

Si no hay problemas los inventan, porque estos signos siempre quieren discutir

Los signos develan personalidades. Mirá cuáles son las más peleadoras.
sábado, 1 de agosto de 2020 · 13:24

Escorpio

Los miembros de este signo son los más propensos a discutir. Tanto los hombres como las mujeres suelen experimentar cada emoción con mucha intensidad. Son atrevidos y muy intuitivos, además de ser excesivamente detallistas, por lo que cuando reciben críticas o están en desacuerdo con alguien, pueden defender su opinión con una pasión tan alta que a veces termina en la ira.

Tauro

El segundo signo es Tauro, que si bien suele ser tranquilo y sereno, su estabilidad emocional se puede desequilibrar de un segundo al otro. Es muy terco y casi nunca cambia de opinión una vez que se toma una decisión. Por lo tanto, si alguien lo induce a cambiarlo o suavizar algunos aspectos, se vuelve irritable y agresivo hasta el punto de llegar a un conflicto lleno de tensión.

Leo

En tercer lugar, encontramos un signo que siempre ha sido un símbolo de luchadores natos: el León. Por naturaleza, los nacidos bajo este signo son seguros, seductores, orgullosos y dominantes, por lo tanto, les encanta mandar, tomar la iniciativa y ejercer su autoridad para dirigir a otros, tanto en el trabajo como en la vida privada. Sin embargo, a veces excesivamente consciente de su valor, tiende a demostrar un orgullo insoportable, volviéndose excesivamente egoísta. Y es por esta razón que él viene a discutir, lastimando y despreciando a otros sin remordimiento.

Cáncer

En el cuarto lugar, encontramos a Cáncer. Los miembros de este grupo suelen ser extremadamente sensibles, por lo que muchas veces tiende a malinterpretar las palabras y los gestos de los demás. Si bien es muy cariñoso, cuando suceden estos malentendidos, suele cerrarse o atacar al otro, ofendiendo fuertemente.

Géminis

Finalmente, en último lugar encontramos a los Géminis, que saben ser dinámicos e inteligentes, además de una gran compañía. Pueden ser muy buenos y tranquilos, pero cuando pierden los estribos, no pueden volver a llevar una discusión de manera pacífica. Se vuelven absolutamente insensibles, recordando a los demás sus debilidades y defectos. Les encanta disfrutar de situaciones problemáticas y, a veces, no quieren tomar medidas para cambiarlos, resolverlos o modificarlos.

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