Una mujer de 65 años fue asesinada a golpes y su hija resultó herida en su vivienda del barrio Yofre Sud de la ciudad de Córdoba aparentemente por un hombre y su hijo, ambos ex policías y vecinos de las víctimas, a quienes habían denunciado en varias oportunidades por ruidos molestos y porque eran violentos en el barrio.
Fuentes policiales aseguraron este lunes que el hecho ocurrió este domingo en un domicilio de la calle Chachapoyas al 1.400 de ese barrio cordobés, y que los sospechosos quedaron detenidos e imputados por el delito de "homicidio simple, lesiones graves y robo".
La víctima fatal fue identificada como Lidia del Valle Cabrera (65), quien recibió golpes en distintas partes de su cuerpo que le provocaron la muerte en forma instantánea, mientras que su hija, Yanina Moreno (40), también sufrió heridas a golpes cuando intentaba filmar la agresión con su teléfono celular.
Fuentes policiales aseguraron que aparentemente todo comenzó cuando las mujeres denunciaron a sus vecinos por ruidos molestos. Se cree que al enterarse de la denuncia, el hombre y su hijo concurrieron a la vivienda de Lidia y de Yanina y las atacaron.
Otros vecinos que escucharon los gritos alertaron a la policía, por lo que varios patrulleros concurrieron al lugar y constataron la presencia de la mayor de las víctimas con graves heridas.
Los médicos que llegaron pocos minutos después constataron el fallecimiento de Lidia como consecuencia de las lesiones que presentaba, algunas de ellas provocadas con una baldosa.
Como consecuencia del crimen, la policía logró la detención de un joven de 26 años, identificado como Leonel Reyes Bonaldi, y su padre, de 50, Roque Bonaldi, ambos ex integrantes de la Policía de Córdoba.
El fiscal Fernando López Villagra los imputó como supuestos coautores de los delitos de "homicidio simple, lesiones leves y robo", por los cuales podrían pasar 25 años de prisión.
En primera instancia fue detenido el menor de los Bonaldi, y los vecinos quisieron lincharlo cuando era trasladado por la Guardia de Infantería, mientras que el padre se entregó más tarde en la Jefatura de la Policía.
Los investigadores lograron determinar que las mujeres vivían solas justo enfrente de la casa que habitan sus agresores y que ya habían hecho ocho denuncias en la policía por la violencia que recibían constantemente.