"La historia de la Historia dice que los primeros boludos fueron los valientes gauchos que, en las Guerras de Independencia, que mataban a los españoles con sus bolas de piedra y sus boleadoras".
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SUSCRIBITE"La historia de la Historia dice que los primeros boludos fueron los valientes gauchos que, en las Guerras de Independencia, que mataban a los españoles con sus bolas de piedra y sus boleadoras".
Así lo cuenta la escritora María Laura Dedé en su libro Deslenguados, una especie de diccionario razonados de "malas palabras".
"En la primera fila -cuenta Dedé- iban los pelotudos, quienes derribaban a los caballos enemigos con grandes piedras o pelotas. En segunda fila estaban los lanceros, que pinchaban a los jinetes caídos; y en tercer lugar, los boludos, que terminaban de matarlos con las boleadoras. Pero los gauchos también morían, por eso un diputado una vez dijo: 'no hay que ser boludo', y así quedó: pelotudo y boludo eran los que se dejaban matar, aunque, según este señor, ser pelotudo era peor, porque iban adelante. Se ve que el diputado no entendía que los gauchos estaban defendiendo la Patria... por convicción o porque no tenían otro medio de subsistencia".
La palabra, además de ser entre los jóvenes una manera de llamarse y no un insulto, en 2013 fue elegida por el poeta Juan Gelman como la que mejor representa el lenguaje de los argentinos. Se lo había pedido el diario español El País en el contexto del VI Congreso de la Lengua, en Panamá. "Es un término muy popular y dueño de una gran ambivalencia hoy. Entraña la referencia a una persona tonta, estúpida o idiota; pero no siempre implica esa connotación de insulto o despectiva. En los últimos años me ha sorprendido la acepción o su empleo entre amigos, casi como un comodín de complicidad. Ha venido perdiendo el sentido insultante. Ha mutado a un lado más desenfadado, pero sin perder su origen", argumentó Gelman.
¿Sabría su origen?
Fuente: Clarín
