Ocho argentinos se lanzarán a la aventura para plantar la
bandera argentina en el Polo Norte. Se trata de la primera expedición 100%
argentina que intentará esta hazaña. Los expedicionarios tienen previsto salir
el próximo 28 de marzo para, en los primeros días de abril, recorrer los 120
kilómetros que separan la Base Borneo de su objetivo y así convertir a la
Argentina en el primer país de América Latina en llegar al Polo Norte con una
expedición oficial. Además, entre los expedicionarios hay dos que ya llevaron
la bandera argentina al Polo Sur y ahora llevarán esa misma bandera hasta el
otro polo.
Los expedicionarios que viajarán al Polo Norte, durante el
entrenamiento en los glaciares del cerro Tronador, en Bariloche.
La iniciativa, impulsada y financiada por la Fundación
Criteria y que cuenta con apoyo logístico del Ejército, busca llevar un mensaje
que alerte sobre el impacto del cambio climático en el mundo. Para ello, los
expedicionarios tomarán muestras del hielo ártico para luego estudiarlas y compararlas con el estado del hielo en el
extremo Sur. "Este es un tema de todos, que no sólo nos compete a nosotros,
sino al conjunto de la sociedad”, afirma a Clarín el CEO de la Fundación
Criteria, Mauricio Fernández Funes.

La expedición partirá a Oslo vía Londres. De ahí hasta un
pueblito noruego llamado Svalbard, que es la última parada en suelo
continental. Allí se quedarán cuatro días entrenando y al quinto día partirán
hacia la base rusa Borneo. Y ahí comienza el recorrido de 120 kilómetros con
esquíes, cada uno arrastrando un trineo de 30 kilos. La travesía les demandará
entre 6 y 10 días. Deberán afrontar bajísimas temperaturas, de hasta 70 grados
bajo cero y el riesgo que implica caminar sobre hielo, porque el Artico es un
glaciar flotando en el mar que puede quebrarse o romperse.
La travesía se pautó para esta época del año porque se
produce lo que técnicamente se conoce como la "ventana climática” que se da
entre la salida del invierno y el inicio de la primavera. "Aprovechamos que las
temperaturas no son tan extremas, pero al mismo tiempo hay mayor riesgo de
deshielo”, explica Fernández Funes, quien acompañará al grupo hasta orneo y
permanecerá allí como apoyo.
Santiago Tito, presidente de Criteria y expedicionario,
rescata la necesidad de concientización sobre el cambio climático. Y enfatiza
que el "deseo de todos es demostrar que la Argentina puede conseguir una hazaña
como esta”.
El entrenamiento demandó un año, en el que se fueron
preparando para los riesgos que van enfrentar. "Son riesgos controlados, aunque
hay riesgo de vida”, añadió.
Para minimizar los riesgos, quien irá al frente de la
patrulla, unos 250 metros delante de los demás expedicionarios, es el guía
polar, encargado de chequear el estado del hielo y marcar el camino. Esa
importante tarea estará en manos de Luis Cataldo, quien ya fue guía polar en la
segunda expedición argentina al Polo Sur, en el 2000.
Cataldo explica que al partir de la base Borneo se montarán
sobre un meridiano que será el que tomen como referencia para dirigirse hasta
el polo, donde convergen todos los meridianos. Irán guiados por GPS que les
marcarán el camino. "En el polo es muy difícil quedarse sin señal, con un cielo
tan abierto y tan cerca”, dice.
Expuestos a un clima extremo y en un glaciar helado en el
que nunca se oculta el sol, los expedicionarios irán avanzando por objetivos.
"Se pone un objetivo, de marchar 20, 25 o 30 kilómetros y luego 8 horas de
descanso”, dice Cataldo. Pero en el Polo Norte manda es la meteorología. "Las
condiciones meteorológicas determinan todo. Si hay ventisca es mejor resguardarse
y después seguir”.
Expedición Argentina Polo Norte 2016
Una vez que alcancen la latitud 90 00” 00’ N, un helicóptero
que los llevará de vuelta a la Base Borneo.
El jefe de la expedición es Víctor Figueroa, general del
Ejército, ex director Antártico y quien ya comandó la expedición al Polo Sur en
el 2000. Los demás integrantes de la patrulla son Gustavo Curti, Ignacio Carro,
Luis Cataldo, Emiliano Curti, Juan Pablo de la Rúa y Santiago Tito. Son
militares con un rango de edades de 28 a 59 años, todos cuentan con amplia
experiencia en la montaña y en la Antártida. El último integrante, único civil
es el fotógrafo Tomás Heinrich, el primer argentino que hizo cumbre en el
Everest.