Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan
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Recién llegado de sus vacaciones, el gobernador riojano Luis Beder Herrera dijo que en Famatina habrá minería, pese a la resistencia social, con la garantía de la “contaminación cero”. Tres días después tuvo que dar marcha atrás. A través de un comunicado, aceptó demorar “el tiempo que sea necesario” el proyecto. “No va a haber otra actividad mientras la gente no esté de acuerdo”, concluyó.
Un cambio de opinión
Hoy muchos riojanos sienten el efecto económico del proyecto Gualcamayo, ubicado en Jáchal, muy cerca del límite con la provincia vecina. Beder Herrera estuvo presente en el acto de puesta en producción de la mina, junto a Gioja y las autoridades de la empresa a nivel internacional.
Pero el archivo desnuda los vaivenes de Beder Herrera. En 2007 impulsó una ley antiminera similar a la que está en vigencia en Mendoza, ganó las elecciones y desplazó a Ángel “Didí” Maza, quien pretendía impulsar la actividad precisamente en Famatina y sufrió los embates de propios y ajenos. Respaldado en el voto popular, el sucesor revisó su punto de vista y derogó la norma prohibitiva.
Desde ahí en adelante, en cada visita a San Juan, el gobernador riojano valoró positivamente el repunte económico local, apalancado en gran medida por la producción de metales. “Siempre miramos a San Juan porque ha marcado punta en el país en minería. La Rioja tiene un vínculo afectivo con los sanjuaninos”, reconoció el empresario Ludueña. Acababa de salir de una conferencia de prensa brindada junto al ministro de gobierno de su provincia para los medios locales, en defensa de la actividad minera.
“Siempre dependimos del gobierno nacional presupuestariamente. Queremos dejar de ser considerados entre los más pobres del país”, advirtió Ludueña. Recordó negativamente el ejemplo de Bajo La Alumbrera, en Catamarca, donde los prestadores de servicios no surgieron de la provincia sino de Tucumán. Por eso buscaron “importar” el modelo de la Casemi que nació en San Juan y luego se extendió por el país.
Curiosamente Famatina no es ni cerca el proyecto minero más avanzado que existe en La Rioja, pero sí el más emblemático porque resume la pelea entre los sectores contrapuestos. Según Ludueña, no tienen ninguna mina en etapa de producción y en realidad, el rebelde norteño es “el proyecto más atrasado” si se compara con otros como la zona de Jagüel y China, en plena cordillera de Los Andes.
“Tenemos unas 25 personas trabajando en cada proyecto y muchos son sanjuaninos. ¿Cómo puede ser que nosotros no?”, insistió el empresario. “Nadie quiere hacer un negocio para contaminar o matar. La minería tiene riesgos como cualquier otra actividad y dependerá de nosotros, que vivimos aquí y tenemos nuestras familias aquí, hacer los controles”, advirtió.
“Nuestro cliente no son las mineras, porque las mineras –que queremos mucho- vienen y se van. Nuestro cliente fundamentalmente es el cerro, que siempre estuvo y que tenemos que procurar su respeto”, apuntó Ludueña.
Avanzada opositora
El diputado nacional riojano por la UCR, Julio Martínez, hizo una presentación judicial para frenar a la empresa canadiense Osisko, propietaria del proyecto Famatina, con dos argumentos: la firma privada tendría intereses en las Islas Malvinas y aún no se realizó el inventario de glaciares ordenado por la ley nacional en la zona.
Según publicó el diario Clarín, Martínez invocó una ley del año 2010 que prohibió a los estados nacionales, provinciales y municipales, contratar a empresas o grupos inversores que tengan alguna vinculación con el suelo isleño y Osisko tendría intereses en este sentido.
El propio intendente famatineño, el justicialista Ismael Bordagaray, se puso al frente de los reclamos contra la minería en su terruño y marcó diferencias con Beder Herrera. El comportamiento del jefe comunal hizo poner en la mira en su colega de Chilecito, Lázaro Fonzalida, quien también tuvo protestas vecinales para que se rechazara la minería, a tan solo 40 kilómetros de Famatina. Sin embargo, Fonzalida se alineó con el gobernador y apareció a su lado en la conferencia de prensa del pasado martes.
Un clásico de la lucha antiminera
Las protestas ambientalistas para evitar el ingreso de mineras al cordón de Famatina se remontan al año 2004, cuando el proyecto estaba en manos de Barrick Gold, propietaria de Veladero y Pascua Lama en San Juan. Vecinos del municipio realizaron cortes de ruta y encararon una dura resistencia. Así lograron demorar los trabajos. La compañía canadiense abandonó el lugar en 2007. A finales del año pasado la empresa Osisko le compró el proyecto a la provincia y a la empresa estatal riojana Emse. Desde entonces revivieron los reclamos.
