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Famatina: La pelea en La Rioja y el espejo de San Juan

La pulseada del sector ambientalista versus la minería recrudeció en el norte riojano y la resistencia logró la postergación del proyecto. El gobernador Beder Herrera tomó el caso sanjuanino como ejemplo. Por Daniel Tejada.
sábado, 28 de enero de 2012 · 09:54

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Recién llegado de sus vacaciones, el gobernador riojano Luis Beder Herrera dijo que en Famatina habrá minería, pese a la resistencia social, con la garantía de la “contaminación cero”. Tres días después tuvo que dar marcha atrás. A través de un comunicado, aceptó demorar “el tiempo que sea necesario” el proyecto. “No va a haber otra actividad mientras la gente no esté de acuerdo”, concluyó.

Las pancartas y grafitis lo aguardaban ya no en la localidad norteña, en el límite con Catamarca, sino en la propia plaza 25 de Mayo, en pleno centro. En una conferencia de prensa, puso el ejemplo de San Juan. Aseguró que aquí la minería tiene el apoyo de casi el 80% de la gente porque hay muchas empresas de servicios trabajando y muy buenos sueldos. “Eso es lo que en definitiva estamos buscando”, remató el kirchnerista, inflexible hasta ese momento.
La comparación tuvo doble filo. Mientras Beder levantó la bandera del modelo económico de José Luis Gioja por sus resultados en términos de crecimiento, en la vereda opuesta los ambientalistas –muchas veces amalgamados en el antikirchnerismo- encontraron en San Juan el blanco de sus ataques. Basta citar a Pino Solanas y Miguel Bonasso.

Una fuente del ámbito de los prestadores de servicios mineros a nivel nacional confió a TIEMPO DE SAN JUAN que Beder Herrera podía demorar la avanzada en Famatina e impulsar otros proyectos en el territorio riojano, que presentaran menor resistencia. La intención del gobernador era no ceder a las presiones. Pero las 8.000 personas que se movilizaron el jueves 26 de enero por las calles del microcentro riojano le torcieron la decisión.

“Nosotros creemos que el conflicto se ha desvirtuado. Medios nacionales vienen a La Rioja preocupados a resolver nuestros problemas como si nosotros no pudiéramos hacerlo”, dijo a este medio el presidente de la Casemi riojana, Julio Ludueña.

Efectivamente, el conflicto tuvo una gran difusión en medios de comunicación asentados en Buenos Aires. Off the record, los empresarios del rubro sacaron una cuenta simple: como el gobierno nacional apoya el desarrollo minero, el Grupo Clarín se pone en frente. Con el micrófono encendido no llegaron tan lejos en las afirmaciones.

A decir verdad, no solamente los medios del Grupo Clarín se fijaron en Famatina. Las protestas son de largo arrastre (ver aparte) y demandaron tratamiento periodístico, más allá de los posicionamientos.

La minería no es rechazada por todos los riojanos. Pero quienes la defienden o la esperan como una fuente genuina de empleo y salarios no salieron a confrontar y ganaron las calles los sectores antimineros que resumen su posición en el slogan “Famatina no se toca”. Una periodista de aquella provincia dijo a TIEMPO DE SAN JUAN que no se puede hablar en términos de “mayorías” o “minorías”, porque no está claro. Sin embargo las protestas lograron apoyo de figuras del espectáculo como León Gieco, Axel y René, de Calle 13.

Un cambio de opinión

Hoy muchos riojanos sienten el efecto económico del proyecto Gualcamayo, ubicado en Jáchal, muy cerca del límite con la provincia vecina. Beder Herrera estuvo presente en el acto de puesta en producción de la mina, junto a Gioja y las autoridades de la empresa a nivel internacional.

Pero el archivo desnuda los vaivenes de Beder Herrera. En 2007 impulsó una ley antiminera similar a la que está en vigencia en Mendoza, ganó las elecciones y desplazó a Ángel “Didí” Maza, quien pretendía impulsar la actividad precisamente en Famatina y sufrió los embates de propios y ajenos. Respaldado en el voto popular, el sucesor revisó su punto de vista y derogó la norma prohibitiva.

Desde ahí en adelante, en cada visita a San Juan, el gobernador riojano valoró positivamente el repunte económico local, apalancado en gran medida por la producción de metales. “Siempre miramos a San Juan porque ha marcado punta en el país en minería. La Rioja tiene un vínculo afectivo con los sanjuaninos”, reconoció el empresario Ludueña. Acababa de salir de una conferencia de prensa brindada junto al ministro de gobierno de su provincia para los medios locales, en defensa de la actividad minera.

“Siempre dependimos del gobierno nacional presupuestariamente. Queremos dejar de ser considerados entre los más pobres del país”, advirtió Ludueña. Recordó negativamente el ejemplo de Bajo La Alumbrera, en Catamarca, donde los prestadores de servicios no surgieron de la provincia sino de Tucumán. Por eso buscaron “importar” el modelo de la Casemi que nació en San Juan y luego se extendió por el país.

Curiosamente Famatina no es ni cerca el proyecto minero más avanzado que existe en La Rioja, pero sí el más emblemático porque resume la pelea entre los sectores contrapuestos. Según Ludueña, no tienen ninguna mina en etapa de producción y en realidad, el rebelde norteño es “el proyecto más atrasado” si se compara con otros como la zona de Jagüel y China, en plena cordillera de Los Andes.

“Tenemos unas 25 personas trabajando en cada proyecto y muchos son sanjuaninos. ¿Cómo puede ser que nosotros no?”, insistió el empresario. “Nadie quiere hacer un negocio para contaminar o matar. La minería tiene riesgos como cualquier otra actividad y dependerá de nosotros, que vivimos aquí y tenemos nuestras familias aquí, hacer los controles”, advirtió.
“Nuestro cliente no son las mineras, porque las mineras –que queremos mucho- vienen y se van. Nuestro cliente fundamentalmente es el cerro, que siempre estuvo y que tenemos que procurar su respeto”, apuntó Ludueña.

Avanzada opositora

El diputado nacional riojano por la UCR, Julio Martínez, hizo una presentación judicial para frenar a la empresa canadiense Osisko, propietaria del proyecto Famatina, con dos argumentos: la firma privada tendría intereses en las Islas Malvinas y aún no se realizó el inventario de glaciares ordenado por la ley nacional en la zona.

Según publicó el diario Clarín, Martínez invocó una ley del año 2010 que prohibió a los estados nacionales, provinciales y municipales, contratar a empresas o grupos inversores que tengan alguna vinculación con el suelo isleño y Osisko tendría intereses en este sentido.

El propio intendente famatineño, el justicialista Ismael Bordagaray, se puso al frente de los reclamos contra la minería en su terruño y marcó diferencias con Beder Herrera. El comportamiento del jefe comunal hizo poner en la mira en su colega de Chilecito, Lázaro Fonzalida, quien también tuvo protestas vecinales para que se rechazara la minería, a tan solo 40 kilómetros de Famatina. Sin embargo, Fonzalida se alineó con el gobernador y apareció a su lado en la conferencia de prensa del pasado martes.


Un clásico de la lucha antiminera

Las protestas ambientalistas para evitar el ingreso de mineras al cordón de Famatina se remontan al año 2004, cuando el proyecto estaba en manos de Barrick Gold, propietaria de Veladero y Pascua Lama en San Juan. Vecinos del municipio realizaron cortes de ruta y encararon una dura resistencia. Así lograron demorar los trabajos. La compañía canadiense abandonó el lugar en 2007. A finales del año pasado la empresa Osisko le compró el proyecto a la provincia y a la empresa estatal riojana Emse. Desde entonces revivieron los reclamos.