Tragedia del crucero

La argentina que escapó dijo que "fue un acto de superviviencia"

La jueza penal de menores de Mendoza María Inés Lona, afirmó al llegar a la Argentina que su escape a nado del crucero 'no fue un acto de valentía sino sencillamente un acto de supervivencia'. Mirá el video con las declaraciones de la sobreviviente.
lunes, 16 de enero de 2012 · 16:01


Afirmó además que según el relato de otros pasajeros que habían abordado la nave antes que ella, "el capitán estaba muy enfiestado, con mujeres y tomando".

Lona, quien viajaba en la nave junto a dos de sus hijas de 36 y 41 años, destacó la ayuda brindada por la Embajada Argentina en Italia "que nos hicieron los documentos y nos ayudaron en todo momento".

La magistrada, de 72 años, y sus hijas habían abordado el barco a las seis de la tarde en el puerto de Civitavecchia y dijo que después de cenar, a las 9 de la noche, los pasajeros sintieron un golpe fuerte y el buque quedó a oscuras.

En un primer momento, relató, las autoridades del barco "nos dijeron que era un problema energético y que no nos preocupáramos y nos quedáramos en el camarote tranquilos".

"Durante media hora y en dos oportunidades nos dijeron lo mismo hasta que de pronto sonó la alarma e inmediatamente dijeron que había que ir al puente cuatro y de allí ir a los botes", relató la mujer, a poco de arribar esta mañana al Aeropuerto Internacional de Ezeiza procedente de Roma.

Lona, que viajaba junto a sus dos hijas en el crucero Costa Concordia cuando la nave naufrago frente a la isla italiana del Giglio, se arrojó en la medianoche del viernes al mar desde el cuarto puente del crucero y nadó unos 60 metros hasta llegar a la costa sana y salva.

"No conseguí subir a ningún bote y como no nos rescataban, éramos como una 80 personas, y de pronto alguien de voz femenina, y me imagino de la tripulación, dijo que había que tirarse al agua.

Fue entonces cuando me arroje desde unos dos o tres metros", señaló.

Aseguró que "el barco iba a ser cubierto por el agua así que no tenía más remedio que tirarme al agua que estaba fría y muy salada".

"Mis hijas, que sí habían logrado subirse a un bote, me encontraron como a las dos horas y creían que me había ahogado o que estaba en el barco. No fue un acto de valentía, fue sencillamente un acto de supervivencia", afirmó.

En relación al auxilio que recibió al llegar a la isla dijo que ella no tenía hipotermia "estaba mojada pero estaba bien".

"Yo no me di cuenta que había tanta gravedad", indicó y en relación a la conducta del capitán del barco y la oficialidad la calificó "de terror".

"En general no vi un solo oficial de la tripulación, los que nos ayudaban eran empleados de servicio", apuntó, al tiempo que agrego que "había mucha serenidad".

Aseguró que en el puente en el que se encontraba junto a otros 80 pasajeros "no se registraron escenas de violencia" y consideró que tuvo suerte al no golpearse con una piedra y al poder nadar los 50 o 60 metros que separaban el barco de la costa.

"Cuando llegue a la orilla tuve que subir en cuatro patas un peñasco que era muy alto", dijo Lona y agregó que quedaron allí por espacio de una hora "hasta que vinieron a auxiliarnos".

Afirmó que después de lo que le pasó "no volvería a viajar en un crucero".

La magistrada dijo que otros pasajeros, "que llevaban varios días en el buque dijeron que el capitán estaba muy enfiestado, que estaba con mujeres, tomando y demás".

"Hay otra gente, además del capitán, que esta con radares, por eso no entiendo cómo es posible que haya pasado lo que pasó", indicó.

Anticipó además que iniciará un demanda contra la empresa propietaria del crucero y en relación a la suerte corrida por otros pasajeros argentinos que iban en la nave dijo que "la pasaron muy mal, pero la única que debió llegar a la orilla nadando fue ella".

Al ser consultada sobre la existencia de pasajeros heridos dijo que "había varios que estaban graves porque se golpearon al tratar de salir".

En relación al rescate de una de sus hijas que padece dificultades motrices "fue llevada a cococho hasta el bote por un tripulante que cumplía tareas de servicio dentro del barco".

"No tuve miedo porque mis hijas estaban a salvo, yo hubiera tenido una conducta casi salvaje para conseguir un lugar para ellas. Ahí no me hubiera importado a quien pisaba", dijo la mujer. Fuente: telam.com

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