Brindemos por lo que viene

Fin de año: Menos balances y más deseos

A la hora de evaluar cómo te fue en el año que termina es importante que seas optimista para que el resultado sea mejor. Así que cuando brindes esta noche repasá todo lo que podés hacer en 2012 en lugar de pensar en lo que no hiciste y ¡Feliz año nuevo!
sábado, 31 de diciembre de 2011 · 22:02

Hacer un recuento a veces suma y otras resta. Según una terapeuta todo dependerá de cómo se lo afronte para que sea positivo o no. En cambio, sugirió confeccionar una lista de cosas a alcanzar para arrancar 2012.

Las fiestas de fin de año generan un tsunami de emociones. Encuentros, desencuentros, alegrías, tristezas, nostalgia, ausencias y una cadena de sentimientos encontrados. Como si fuera poco, como se termina un almanaque para dar comienzo a otro, son muchos los que caen en análisis introspectivos, conclusiones y balances.

Ya se sabe, en diciembre el balance parece inevitable. Los años de experiencia escolar nos hacen sentir que termina un grado, que vienen las vacaciones y que luego se paso a otro. Es casi como un biorritmo cultural.

Pero la pregunta que asoma es: ¿Hacer un recuento a fin de año siempre suma o a veces resta? Aunque la respuesta puede ser tan íntima y personal como el balance mismo, una especialista da su opinión al respecto.

Consultada sobre los cierres de año, la terapeuta Carina Lo Ré, manifestó que pensar en esa idea es como decir "si me muero acá ¿cuál es el balance de mi vida?". "A veces es como mirar una foto, por más lindo que haya salido el paisaje no transmite ni un poquito de lo que sentimos viviéndolo", resume.

Para Lo Ré desconocer de dónde se viene y hacia dónde nos direccionamos nos impide hacer una verdadera evaluación. Es así, que lo recomendable –a la hora de las conclusiones de los últimos días de diciembre– sería tener activado en la mejor frecuencia al GPS emocional. "Podemos evaluar en relación a la producción, dinero, amigos, amores, viajes, aprendizajes, avances, lo que quise y lo que consegui. Pero si no se tiene el sentido amplio de la vida es difícil evaluar cómo vamos", reflexionó.

Y a diferencia de lo que sucede cuando se hace un arqueo de caja, el cierre de un año no sólo está medido por la regla de la cantidad sino también por la calidad, como más justa variable. "Depende de lo que elija cada persona para rescatar del año. A veces un solo acto tiñe todo, una muerte, un nacimiento son hitos que quedan para el resto de la vida. A veces lo más maravilloso que tuvo el año es que viví más serena y eso, raramente entra en el balance", agregó.

En este sentido, la especialista señaló que lo principal es pensar para qué hacerlo. "Lo que recomiendo es hacer balance en buen estado. Si lo hago agotado, intolerante, ansioso, enojado, seré tendencioso y probablemente vea todo lo oscuro de la experiencia. Si yo espero mis vacaciones, me relajo, descomprimo, me conecto con mi mejor versión tengo más probabilidades de ser lúcido y creativo en lo que rescato", apuntó.

Aunque parecen vitales, las evaluaciones pretenden ser un conjuro contra el sinsentido. Una suerte de: "Este año  serví para algo, hice esto, aquello y no fue en vano". "Según los criterios que cada uno encuentre para hacer su evaluación será su resultado. No forzosamente se elige para evaluar las cosas que son más inportantes en su vida. Hay gente que cuando le preguntás sobre sus cosas más importantes dice los afectos, pero no evalua el año según las horas dedicadas a los seres queridos", sostuvo.

En cambio,  para arrancar 2012 sugirió hacer una lista como parámetro de evaluación y con la idea de enfatizar lo que buscamos para el nuevo año. "Si sostengo el deseo, si no lo logro, si lo logro y lo disfruto, si lo logro y me doy cuenta que hay más por ahí. Aclarar lo que deseo o creo necesitar me ayuda a focalizar los recursos hacia esa dirección", concluyó. Fuente: Rosario3.com

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