Tras un fin de semana teñido de sangre, este lunes Rosario amaneció completamente paralizada. Diversos sectores decidieron no desarrollar las actividades diarias, como precaución y en reclamo a la avanzada de la violencia narco, que desde hace semanas se viene cobrando vidas.
Entre las actividades que no se desarrollarán con normalidad se encuentra la circulación del transporte público de pasajeros, tanto de taxis como colectivos. Las estaciones de servicio no brindarán atención, mientras que no habrá dictado de clases ni recolección de residuos. Los centros de salud solo atenderán urgencias. Algunas de estas actividades pararon en reclamo porque entre las víctimas hay trabajadores de las áreas.
El primero de los crímenes en Rosario fue el del taxista Héctor Figueroa, de 43 años, que fue acribillado de nueve tiros en el barrio Las Delicias. La serie de atentados se cobró también la vida de otro conductor del servicio de transporte de pasajeros, Diego Alejandro Celentano, de 32 años. Mientras que en los últimos días también fue asesinado el playero de la estación de servicio de Mendoza al 7600, Bruno Nicolás Bussanich, de 25 años, y murió el colectivero Marcos Daloia (39 años), quien estaba internado en desde el jueves, cuando un gatillero se subió a la línea K y le disparó en la cabeza.
La guerra narco fue declarada públicamente tras el crimen del playero, donde dejaron una nota aclarando que seguirán los crímenes si el gobernador Pullaro no da marcha atrás con las medidas implementadas en las cárceles de Santa Fe.
Pero no fue el único mensaje. Días antes habían dejado colgada una tela en la autopista que decía. “Pullaro y Cococcioni se metieron con nuestros familiares. Va haber muerte a inocentes. Taxistas, colectiveros, basureros y comerciantes”.
Ante los últimos episodios, el gobierno de Milei decidió enviar a los ministros Bullrich y Petri para ponerse al frente, in situ, de las acciones nacionales para frenar la oleada narcocriminal que castiga a Rosario. Se espera que este lunes por la mañana se anuncie el envío de lanchas especiales de Prefectura para patrullar el Paraná, más uniformados de Gendarmería y de la Policía Federal y de Seguridad Aeroportuaria. El personal nacional que estaba en Rosario trabajaba en dos de las ocho zonas que tiene la ciudad y ahora, con los nuevos recursos humanos y materiales que se destinarán, pasarán a operar en cuatro, es decir en la mitad.
Además, el presidente Javier Milei, fiel a su estilo, utilizó sus redes sociales para referirse a la situación en la capital santafecina. “Mientras sea Presidente, no vamos a dejar de perseguirlos. No vamos a dejar de requisar las cárceles. No vamos a titubear cuando la vida de un inocente esté en juego. No vamos a permitir que sigan gobernando Rosario. Las Fuerzas de Seguridad tienen nuestro apoyo irrestricto para hacer lo que sea necesario para reinstaurar el orden”, remarcó.
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(Con información de Infobae)