Se viralizó en las redes sociales un video donde puede verse a un anciano correr con un cuchillo a un grupo de niños que lo había molestado en su casa.
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SUSCRIBITESe viralizó en las redes sociales un video donde puede verse a un anciano correr con un cuchillo a un grupo de niños que lo había molestado en su casa.
El hombre, supuestamente agotado de que los menores jugaran al “ring raje” con el timbre de su hogar, salió a perseguirlos y terminó agrediendo a uno de ellos. Todo quedó registrado en una grabación que se viralizó rápidamente en las redes sociales.
Tras el violento episodio, el anciano desapareció y es buscado por la Policía Bonaerense.
Todo ocurrió en la Plaza Constitución de Valentín Alsina, Buenos Aires, donde el hombre, identificado como M.B., se acercó a un grupo de siete chicos y comenzó a zamarrear a uno de ellos, para luego sujetarlo del cuello y tirarlo contra sus amigos.
Los menores, al darse cuenta que el anciano tenía un cuchillo en la mano, escaparon del lugar.
Cuando M.B. se retiraba del lugar, un hombre lo increpó y el anciano se defendió diciendo: “¿Un timbre? ¡Dos mil timbres que están tocando!”.
Horas después, Marina, la madre del niño golpeado, radicó la denuncia correspondiente y habló de lo ocurrido: “Yo estaba en casa. Mi hijo cumplía años y vino a comer con los amigos a la casa de hamburguesas que está cerca. Estaban en la plaza y me llama una mamá por teléfono preguntando si me había enterado lo que había pasado. Me puse a gritar, salí a la calle y veo a dos personas en la esquina de mi casa que venían siguiendo a este señor. Me preguntan si era la mamá del nene del cuchillo y yo ahí ya no entendía nada”.
Y agregó: “El hombre agarra a mi hijo, lo toma del pelo, lo toma del cuello y lo tira a la tierra. Él cae arriba de una de sus amigas, y cuando lo tiene reducido saca de atrás lo que él pensó que era un arma. Y ahí grita ‘¡me quieren matar!’. Mi hijo me dijo: ‘Mami, yo le pude patear la mano y soltarme’, porque lo tenía agarrado del cuello. Y él ayer me preguntaba: ‘Mami, si yo no me zafo, ¿me clavaba el cuchillo?’”.
Marina cerró su relato diciendo: “Quiero encontrar a este señor. Me da la sensación que no está arrepentido de lo que hizo, porque si hubiese un acto de emoción violenta, se hubiese presentado solo”.
