La muerte de un hombre muy querido por todos en Río Negro, conocido como “Leo” y caracterizado por ser muy amable y que les vendía golosinas a niños en una plaza de la capital de esta provincia, dio a conocer quién era y su verdadera historia. Su verdadero nombre era Alfredo Jorge Campanella, era oriundo de La Plata y había sido condenado en 2017 por violar a dos nenas de 10 y 11 años en un hotel alojamiento en La Plata.
Este hombre de profesión publicista y que también conocían como “El Abuelo” también le encontraron pornografía infantil. El hombre tenía videos con niñas que aparecían desnudas y dormidas cerca de objetos de estimulación sexual.
El anciano que solía sentarse en una plaza de Cipolletti en una silla negra junto a una conservadora verde en la que llevaba la mercadería cuatro años atrás había dejado la cárcel: fue excarcelado en 2020. Al parecer, aunque no estaba prófugo ni tenía un pedido de captura vigente, el abusador condenado deseó construir una nueva vida tras lograr la liberación definitiva, sin que nadie pudiera reprocharle reconocerlo. Y adoptó otra identidad.
Llegar a su nombre real no fue sencillo. Fuentes del caso indicaron a Infobae que, al morir, pidieron el documento de Leo a su pareja, una mujer con la que vivía en la ciudad. Ella les entregó un DNI que, a simple vista, “tenía una foto pegada”.
En ese momento, las autoridades sospecharon y dieron intervención a la Comisaría 24 de Cipolletti. “Se trató de hacerle fichas dactilares a la persona fallecida, cosa que no se pudo, entonces se tuvo que convocar al personal de criminalística. Ellos sí, si pudieron, de alguna manera, rescatar las huellas que se enviaron a Viedma para que, a través del Departamento de Criminalística, se pueda establecer bien la identidad de la persona”; “Cuando se cargaron al sistema nacional, se estableció que la huella dactilar correspondía al ex publicista y fotógrafo Alfredo Jorge Campanella, nacido el 17 de diciembre de 1948″, detallaron cómo fue el trámite.
Los aberrantes casos que cometió
Según la causa, Campanella había llevado a las niñas a ver películas como Los increíbles o Bob Esponja, y antes habían paseado por la República de los Niños y el Bosque. La menor de las víctimas, que por entonces tenía 10 años y cuyo resultado de peritaje forense arrojó “desfloración de larga data”, declaró: “Alfredo siempre nos daba de comer cosas que nos caían mal. Y nos hacía dormir”.
A su ex novia, la tía de las menores, según contó en su declaración, la dormía con yogures y gaseosas repletos de calmantes. En los videos secuestrados al imputado sólo se le ven sus brazos y sus manos. Con ellas tocaba a las menores.
Campanella residía en la Capital Federal y fue detenido por la DDI de la Plata en una habitación de un hotel céntrico de esa zona, ubicado en la calle 54 entre 5 y 6. La Policía lo encontró acompañado por las dos pequeñas, a las que había registrado en la conserjería como sus sobrinas.
Ese día, las dos niñas, que residían en la zona de El Jagüel, fueron trasladadas a un centro asistencial, donde los médicos constataron que presentaban lesiones provocadas por la violación.
Fuentes allegadas a la investigación indicaron que el imputado, que se movilizaba en un automóvil Renault Twingo, viajaba periódicamente a La Plata y se hospedaba en distintos hoteles, acompañado de adolescentes a las que hacía pasar por familiares para evitar sospechas.
Las fuentes revelaron que, luego de ingresar a la habitación, dormía a sus pequeñas acompañantes con poderosos somníferos y, posteriormente, las sometía sexualmente.
Fuente: con información de Infobae