En 1926, el trazado de lo que hoy es la Ruta Nacional 7 entre Las Heras y Las Cuevas, en la vecina provincia de Mendoza, seguía en gran parte el recorrido del Ferrocarril Trasandino, inaugurado en 1910. El tren cruzaba la cordillera con túneles, puentes y estaciones en funcionamiento, y era considerado el medio más seguro y veloz para atravesar la frontera entre Argentina y Chile.
El tramo inicial, desde Las Heras hasta Uspallata, según comentó la página "Mendoza Antigua" se realizaba por los Caracoles de Villavicencio, un camino de cornisa con más de 300 curvas y altitudes cercanas a los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Desde Uspallata hasta Las Cuevas, la ruta era de ripio y tierra, con pasos angostos, sin pavimentar, y bordeando el río Mendoza. El trayecto incluía parajes como Potrerillos, Puente del Inca y Uspallata.
Durante los meses de verano, el cruce internacional se habilitaba a través del Paso de la Cumbre, donde se encuentra el monumento Cristo Redentor, inaugurado en 1904 como símbolo de paz entre Argentina y Chile. Este paso era utilizado por carretas, vehículos livianos y el ferrocarril.
La Dirección Nacional de Vialidad aún no había iniciado las obras de pavimentación ni modernización del trazado, trabajos que comenzarían años más tarde, durante la década de 1930. En ese contexto, la ruta cumplía un rol central como vía de comunicación entre ambos países, en una región de geografía compleja y clima variable.
Recientemente, una imagen publicada en la página de Facebook Mendoza Antigua recordó ese antiguo recorrido de la Ruta 7. La fotografía, tomada en la zona de Villavicencio, muestra parte del viejo camino de cornisa, y generó múltiples comentarios que rememoraron el tránsito de la época y el impacto que tuvo el trazado en la conexión entre Argentina y Chile.