El presidente Donald Trump anunció una escalada significativa en la presión contra el régimen de Nicolás Maduro, ordenando un "BLOQUEO TOTAL Y COMPLETO de todos los petroleros sancionados" que entren o salgan de Venezuela. El anuncio, hecho a través de redes sociales, aumenta las tensiones con Caracas, cuyo gobierno ha sido calificado por Trump como una “organización terrorista extranjera”.
La medida de bloqueo fue anunciada en medio de una impresionante demostración de fuerza militar en el Caribe. El mandatario republicano afirmó que "Venezuela está completamente rodeada por la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”. Trump advirtió que esta presencia militar solo crecerá, y el impacto sobre Venezuela será algo nunca antes visto. Esta concentración naval incluye el grupo de guerra del portaaviones más grande del mundo, el Gerald Ford. Aunque la razón inicial de esta concentración militar era supuestamente la lucha contra el narcotráfico (Operación Punta de Lanza), muchos comentaristas han sugerido que el verdadero plan podría ser derrocar a Maduro.
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Exigencia de petróleo y activos "robados"
Central a la amenaza de bloqueo y el despliegue naval es la exigencia de que Venezuela devuelva a Estados Unidos "todo el petróleo, la tierra y otros activos que nos robaron previamente",,,. Trump alega que el régimen "ilegítimo de Maduro" está utilizando el petróleo de estos "yacimientos petrolíferos robados" para financiarse, así como el narcoterrorismo, la trata de personas, los asesinatos y los secuestros. En este contexto, Estados Unidos declaró que "no permitirá que un régimen hostil se apodere de nuestro petróleo, tierras ni ningún otro activo, todo lo cual debe ser devuelto a Estados Unidos inmediatamente”.
No obstante, las fuentes señalan que no existe un reclamo oficial por parte del gobierno estadounidense contra Venezuela por empresas expropiadas durante la llamada Revolución Bolivariana. En la década de 1970, el gobierno venezolano nacionalizó la industria petrolera, creando PDVSA e indemnizando a las compañías extranjeras por sus activos e inversiones. Si bien algunas empresas internacionales presentaron demandas ante tribunales de Naciones Unidas por incumplimiento de contratos tras expropiaciones posteriores realizadas bajo el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez, no está claro por qué Trump considera que Estados Unidos tiene un reclamo válido sobre la operación de la compañía estatal PDVSA.
Ambigüedad del bloqueo y repercusiones económicas
El derecho internacional considera un bloqueo como un “acto de guerra” que impide la entrada o salida de embarcaciones de los puertos de un país enemigo durante un conflicto armado. A pesar de que Trump habla de un bloqueo “total y completo,” él mismo lo acota a los “petroleros sancionados,” lo que genera dudas sobre su alcance real y cómo se implementará la decisión. Expertos indican que, si la Armada permite que otros buques no sancionados entren y salgan libremente de los puertos venezolanos, no se trataría de un bloqueo real.
Este anuncio ya ha generado repercusiones en la economía venezolana, que depende en más del 90% de los ingresos en divisas que aporta PDVSA. Un bloqueo, incluso parcial, amenaza con tener serias consecuencias, golpeando las finanzas del gobierno de Maduro, afectando las importaciones de insumos básicos como medicinas y alimentos, y potencialmente acelerando un regreso a la hiperinflación y la masiva emigración de venezolanos.
Paradójicamente, la petrolera estadounidense Chevron mantiene operaciones en Venezuela, ya que ha logrado capear las sanciones del Tesoro mediante exenciones temporales. Chevron es un salvavidas para la economía venezolana y su producción de crudo, autorizada para ser comercializada en el exterior, es una de las pocas que escapa a las sanciones. El gobierno venezolano, por su parte, calificó la orden de bloqueo como una "grotesca amenaza" y una agresión directa a la soberanía nacional.