El Parlamento Europeo resolvió este miércoles paralizar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur y remitir el caso al Tribunal de Justicia de la UE, tras una votación ajustada que terminó con 334 votos a favor y 324 en contra. Con esta decisión, el máximo órgano judicial del bloque, con sede en Luxemburgo, deberá analizar si el convenio firmado recientemente en Paraguay se ajusta a los tratados constitutivos de la Unión de los 27.
El resultado fue celebrado por agricultores que se manifestaban frente a la sede del Parlamento en Estrasburgo, mientras que desde la Comisión Europea expresaron su malestar. La presidenta del organismo, Ursula von der Leyen, había firmado el acuerdo el fin de semana pasado junto a los mandatarios del Mercosur, en una ceremonia realizada el 18 de enero en Asunción.
De ese acto participaron como testigos de honor el presidente argentino Javier Milei, su par de Uruguay, Yamandú Orsi, y el presidente anfitrión, Santiago Peña. También asistieron los presidentes de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Panamá, José Mulino, países que se encuentran en distintas etapas de incorporación al bloque sudamericano.
Desde la Comisión Europea cuestionaron la decisión del Parlamento. “Según nuestro análisis, las cuestiones planteadas en esta moción no están justificadas”, sostuvo Olof Gill, portavoz del organismo, que además recordó que el Ejecutivo comunitario aún tiene la posibilidad de aplicar el tratado de manera provisional.
El acuerdo UE–Mercosur apunta a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, que abarcaría a más de 720 millones de consumidores de Europa, Brasil, la Argentina, Paraguay y Uruguay. Sin embargo, para entrar plenamente en vigor necesita la aprobación final de los Estados miembros.
En paralelo, un grupo de 144 eurodiputados ya había presentado un recurso ante el Tribunal de Justicia para que se expida sobre si el tratado puede aplicarse antes de su ratificación completa y si algunas de sus disposiciones limitan la capacidad de la UE para fijar políticas medioambientales y de protección al consumidor. Estos procesos suelen demorar alrededor de dos años.
La reacción de Francia
Entre los principales detractores del acuerdo se encuentra Francia, el mayor productor agrícola de la UE, que advierte que el tratado podría disparar las importaciones de carne vacuna, azúcar y aves de corral a bajo costo, en perjuicio de los productores locales.
Tras la votación, el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, celebró la decisión y afirmó que el Parlamento Europeo actuó “en coherencia con la posición que Francia ha defendido”. “Francia sabe decir no cuando es necesario, y a menudo la historia le da la razón”, expresó, y agregó: “La lucha continúa para proteger nuestra agricultura y garantizar nuestra soberanía alimentaria”.