El 11 de abril se celebra el Día Mundial del Parkinson con el fin de concientizar a la población acerca de esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en el mundo, siendo la segunda con mayor prevalencia, luego del Alzheimer.
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SUSCRIBITEEl 11 de abril se celebra el Día Mundial del Parkinson con el fin de concientizar a la población acerca de esta enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en el mundo, siendo la segunda con mayor prevalencia, luego del Alzheimer.
El Parkinson es una enfermedad degenerativa, progresiva y crónica del sistema nervioso que se caracteriza por un daño neurológico que causa principalmente alteraciones en el control y coordinación de los movimientos del cuerpo, así como rigidez muscular. La enfermedad aparece cuando unas células del cerebro -encargadas de producir dopamina, un neurotransmisor que regula el movimiento- detienen su producción.
Si bien este tipo de enfermedades muchas veces se asocian al paso del tiempo y a la edad avanzada, dándose el diagnóstico generalmente entre los 55 y 60 años, en la Argentina el número de hombres y mujeres menores de 50 con Parkinson también se encuentra en aumento desde hace ya algunos años.
Los síntomas del Parkinson aparecen de forma progresiva, afectando algunas zonas del cuerpo como las manos, los brazos, las piernas y la cara. Luego se extiende a todo el cuerpo, causando rigidez motora, temblores, problemas de equilibrio y coordinación.
La sintomatología y la cronicidad de esta enfermedad -que cada vez se diagnostica en personas más jóvenes- hacen que el acompañamiento y atención de los pacientes por parte de equipos de salud sean fundamentales y necesarios por muchos años. Conforme la edad va avanzando, la sintomatología puede hacerse más intensa o puede que la medicación no la controle tan bien. Por eso, es importante conocer algunos consejos útiles para mejorar el día a día y hacer más fácil la rutina diaria.
Para acompañar de manera correcta al paciente con esta enfermedad en su hogar hay diferentes aspectos a tener en cuenta.
Medicación
Alimentación
Los pacientes muchas veces pueden sufrir estreñimiento, enlentecimiento del vaciado gástrico, interacciones de la medicación con ciertos nutrientes y pérdida de peso. Una dieta saludable ayuda a tener más energía, maximizar el efecto de la medicación y fomentar el bienestar general del paciente. En términos generales, a la hora de las comidas se recomienda:
Ejercicio
En relación al ejercicio físico, que es un pilar de una vida saludable y constituye una parte fundamental del tratamiento en la enfermedad de Parkinson, diferentes estudios han demostrado que el ejercicio en pacientes aporta beneficios complementarios al tratamiento farmacológico. Es recomendable realizarlo a diario o al menos varias veces por semana, sin que sea extenuante. En cuanto a qué tipo de ejercicios realizar, se sugiere:
Descanso
Una buena higiene del sueño es fundamental para el paciente parkinsoniano. Es por eso que para tener un buen descanso es considerable lo siguiente:
Organización
En lo que respecta a la organización, hay dos elementos a contemplar. Por un lado, la organización física del hogar y, por otro, la organización de seguimiento y/o administrativa del paciente.
En lo que respecta al hogar, el mismo debe estar organizado de manera que se eviten accidentes. Esto implica:
Cuidados y vínculos: la importancia de la comunicación y la organización
En lo que respecta al vínculo y a los cuidados de un paciente con enfermedad de Parkinson, la comunicación es una herramienta de vital importancia. Nos permite estar informados y organizar mejor los cuidados que se necesita recibir.
Este respeto por su espacio y sus posibilidades implica ponerse en el lugar del otro, focalizando la atención en lo que puede hacer y no en sus limitaciones, así como en sus emociones. Es muy importante que el paciente y sus familiares, especialmente su cuidador principal, se beneficien de un espacio para expresar lo que sienten, lo que sufren, lo que les preocupa.
Para acompañar de manera correcta, es importante tener identificadas a las personas afectivamente importantes para la persona, pudiendo alternar la compañía y contribuyendo a la no saturación del cuidador principal.
Por otra parte, a nivel más operativo, se recomienda siempre estar atentos a síntomas nuevos o cambios en su conducta, por mínimo que sean, para que puedan ser informados al médico tratante. De la misma manera, una gran ayudante es la organización. Mantener la historia clínica y los documentos del paciente organizados en un solo lugar simplifica el cuidado, además de que ayuda a reducir el estrés y a ser más eficiente, sobre todo al momento de afrontar trámites administrativos.
Por último, no se debe olvidar la salud física y emocional de los cuidadores. No solo las personas enfermas necesitan ayuda, sino también sus cuidadores. Atender a las propias necesidades y evitar la saturación resulta vital. No hay que desestimar la importancia de pedir ayuda y puede resultar muy efectivo programar ciertos momentos de escape o desconexión. El primer paso para cuidar a otros es cuidarse uno mismo.
(Fuente: La Nación)
